Sharón y Barak se lanzan a la campaña con las armas cargadas

JERUSALÉN. J. Cierco
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«La campaña electoral israelí para las elecciones a primer ministro del próximo 6 de febrero ya está en marcha, al menos en la radio y la televisión nacionales. Los anuncios del Likud y del Partido Laborista se repiten desde ayer en emisoras y cadenas sin solución de continuidad. Las buenas palabras y mejores intenciones se han aparcado para otra ocasión. Casi todo vale para mantenerse o llegar al poder.

«Durante toda su vida, Sharón se ha opuesto a la paz y ha apostado por la guerra. No hay razón para creer que ahora vaya a cambiar», dice una voz en «off» en uno de los anuncios radiofónicos de los laboristas. La estrategia de Barak es presentar a su rival como el «rey halcón», como un enemigo de la paz (se opuso a las selladas con Egipto y con Jordania, renegó de los acuerdos de Oslo con los palestinos) y un amigo de la guerra, y aquí los laboristas no van a escatimar recuerdos de la invasión del Líbano en 1982 y del papel jugado, Sabra y Shatila incluidos, por el entonces ministro de Defensa israelí y hoy llamado «Señor Seguridad».

LA OPCIÓN PERES

«Barak promete, Barak no cumple, Barak debe ser sustituido». Este es uno de los lemas del Likud, que además intentará ahondar en la división existente en las filas de sus adversarios, donde no se sabe muy bien si se prefiere al dimitido primer ministro o al veterano Simón Peres.

La sombra del premio Nobel de la Paz planea sobre la campaña electoral. No se descarta, dadas las encuestas en las que Sharón alcanza los 20 puntos de ventaja sobre Barak pero pierde por 2 ante Peres, que éste sustituya finalmente a aquél.

PROCESO DE PAZ

Con la campaña electoral como indiscutible escenario de fondo, los negociadores palestinos e israelíes volvieron a reunirse ayer, tanto el grupo político como el de seguridad, para apurar las últimas esperanzas de un acuerdo antes del adiós de Bill Clinton este sábado y de los comicios hebreos.

La reunión, seria y profunda, según las partes, no aportó sin embargo compromisos concretos. Unos y otros seguirán negociando en los próximos días. Al menos hasta las elecciones, tal y como adelantó ABC el pasado 13 de enero, y como apuesta el ministro de Asuntos Exteriores, Shlomo Ben Ami, quien cree que la salida de Clinton de la Casa Blanca nada tiene que ver con el diálogo actual.