El Senado aprueba el referendo de Uribe

El Senado aprueba el referendo de Uribe

ALEJANDRA DE VENGOECHEA | BOGOTÁ
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Álvaro Uribe, el presidente más popular de Iberoamérica después de seis años de gobierno y un 70 por ciento de respaldo en Colombia por su ofensiva contra la guerrilla, había dicho que estaba intentando «convencer a su alma para no caer en la tentación de lanzarse por tercera vez». Que no era conveniente alargarse en el poder, que Colombia no iba a ser una autocracia. Pero, a juzgar por la maquinaria que movilizó en el Senado para aprobar por 62 votos a favor y 5 en contra un referendo que le permitirá ser elegido por tercera vez, lo único que queda claro es que Uribe quiere más.

Fue tal la presión para convocar una consulta popular que deberá ser revisada por la Corte Constitucional, que incluso un senador tuvo que regresar por «emergencia familiar» desde Taiwán. Pero llegó a tiempo y dio el «sí». Se necesitaba mayoría absoluta para que alrededor de 7,5 millones de personas (25 por ciento del electorado) acudan el último trimestre del año a las urnas para votar a favor o en contra.

A pesar de que en 2006 Uribe fue reelegido con amplia mayoría por sus indudables resultados en materia de seguridad que hicieron, por ejemplo, que en este país el secuestro bajara en 80 por ciento y los homicidios en un 60 por ciento, en este segundo periodo las voces en contra a un tercer periodo del presidente han ido en aumento.

Lista de puntos negros

No sólo se le cuestiona a Uribe el hecho de que tenga mayorías en el Congreso, los tribunales, los bancos estatales y la Fiscalía. Poco a poco su gobierno se ha llenado de puntos negros. Sin ir muy lejos, sus dos hijos están involucrados en un escándalo de enriquecimiento desmedido por tráfico de influencias. Igualmente la policía secreta está en el ojo de huracán, puesto que se ha demostrado cómo asesores inmediatos de Álvaro Uribe ordenaban espiar periodistas y opositores.

El martes en la noche, cuando la «aplanadora uribista» aprobó el referendo, el Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo, los dos movimientos opositores, intentaron advertir sobre los riesgos. «Este es un acto mediante el cual se está descuartizando la democracia», dijo el senador del Polo Democrático Luis Carlos Avellaneda, partido que renovó su llamamiento a la abstención.

«Sin contrapesos»

Camilo Sánchez, senador liberal, fue aún más lejos. «Es doloroso para la democracia, es triste que quieran hacer creer que el pueblo está haciendo cola para votar por el presidente, que casi lo estamos obligando para que sea reelegido nuevamente, estamos sin pesos ni contrapesos».

Pero Álvaro Uribe parece imparable. Las calles de Bogotá están forradas de pancartas multicolores que dicen: «Presidente, siga adelante, el pueblo lo apoya». No hay escándalo ni concentración de poder ni incluso la advertencia de irse de su esposa, Lina, que lo detengan. Si no se lanza, lo que a todas luces es improbable con lo que logró en el Congreso, elige a dedo a su sucesor. Las encuestas para las elecciones de 2010 están encabezadas por candidatos que mantienen las políticas de Uribe. Éstas pronostican el triunfo del presidente en caso de que se le permita ser candidato. De no ser así, como segunda opción figuran Santos y el ex alcalde Sergio Fajardo.