Seis muertos en Cisjordania durante un rebrote de violencia entre palestinos

Seis muertos en Cisjordania durante un rebrote de violencia entre palestinos

LAURA L. CARO | JERUSALÉN
Actualizado:

Ahora que parece que la Administración norteamericana va a tomarse en serio la histórica reivindicación de los palestinos de tener un Estado propio y que hasta los hermanos árabes de los países moderados están dispuestos a involucrarse, las facciones rivales de Al Fatah y Hamás han vuelto a matarse entre ellos, evidenciando cuán lejos están de cualquier reconciliación.

La ciudad de Kalkilya, al oeste de Cisjordania, era escenario la noche del domingo del choque entre las fuerzas policiales leales al presidente palestino, Mahmud Abbas, y combatientes islamistas, que se saldó con un tiroteo de varias horas en el que murieron un civil, tres agentes y dos milicianos de las Brigadas de Azzedin Al Kassam, brazo armado de Hamás.

Buscado por Israel

El enfrentamiento, el más grave registrado en meses entre las facciones, se desencadenó cuando una patrulla intentaba detener a un destacado miembro de estas Brigadas, Mohammad Samman, largamente buscado por Israel. En un comunicado difundido en Gaza, Hamás reaccionó con la condena de lo que ha denominado «un crimen cometido por bandas que operan para los sionistas» y amenazó con romper las negociaciones que, desde principios de año, ha mantenido con Al Fatah en Egipto para tratar de recuperar la unidad nacional perdida en 2007 y para organizar las próximas elecciones generales palestinas, previstas para enero de 2010.

«Estamos estudiando suspender nuestra participación en el diálogo de El Cairo en respuesta al asesinato de dos luchadores santos en la ciudad de Kalkilia», ratificó ayer Salah Al Bardarwil, un portavoz del movimiento islamista en la Franja. Mientras tanto, en ese territorio, miles de seguidores de Hamás salieron ayer a la calle para manifestarse contra lo sucedido, lo que obligó a Abbás a hacer un llamamiento a la calma desde Ammán en nombre «del interés del pueblo palestino».

La escalada de tensión entre las facciones se registra cuatro días antes de que el presidente de EE.UU., Barak Obama, aterrice en la capital egipcia, donde se espera que pronuncie un mensaje crucial de reconciliación con el mundo musulmán y en el que -según la Casa Blanca- no faltarán referencias a su objetivo de dotar de un Estado a los palestinos.

Esta visita, que estará precedida por una parada en Arabia Saudí, ha despertado los recelos de Israel. En la prensa de Tel Aviv no faltaban ayer las interpretaciones de quienes creen que la exigencia norteamericana de que se ponga fin a toda construcción en las colonias judías en suelo cisjordano es el «pequeño regalo» que Obama ofrecerá a sus aliados árabes para iniciar una nueva etapa, en la que Israel teme dejar de ser el favorito de Washington. «Israel a EE.UU: dejad de favorecer a los palestinos», titulaba el liberal diario «Haaretz».

Desde el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, su ministro de Transportes, Israel Katz, reiteraba ayer a la radio militar el rechazo a tal demanda: «El Gobierno no aceptará que la colonización legal sea congelada en Judea y Samaria».