Seis compañeros de cautiverio de Ingrid Betancourt vuelven a la política
Clara Rojas y su madre el día que se encontraron tras su liberación / AP

Seis compañeros de cautiverio de Ingrid Betancourt vuelven a la política

ALEJANDRA DE VENGOECHEA | BOGOTÁ
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Cuando salieron de la selva, tras años de permanecer secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijeron que jamás volverían a la política, que semejante experiencia les había hecho entender que la familia venía primero y la política más nunca.

Pero cuando llegaron a sus casas la realidad no fue tan rosa. Muchos se separaron, la gran mayoría escribió un libro y otros se exiliaron mientras entendían qué hacer con sus vidas, como es el caso de Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, hoy separada y refugiada en las islas Seychelles. Sus hijos les eran extraños, la vida también. Muchos no conocían los avances tecnológicos, sentían que salían del oscurantismo.

Pese a la certeza de que debían pasar más tiempo con los suyos, a un mes de las elecciones legislativas en las que se renovará un Congreso tildado de ineficiente porque más de medio centenar de políticos están presos por sus relaciones con los paramilitares de extrema derecha, seis políticos ex rehenes de las FARC son candidatos. Se trata de la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, los ex parlamentarios Consuelo González, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, Jorge Géchem y el ex diputado de la provincia del Valle del Cauca, Sigifredo López.

"Entre conversación y conversación con gente me dejé convencer de retomar este camino", le diría a este diario Clara Rojas, quien aparte de estar más de 6 años secuestrada por las FARC, se convirtió en la primera mujer en tener un hijo en cautiverio.

Los secuestros, fuera de programa

Todos, a excepción de López, el único superviviente de 12 diputados que las FARC asesinaron a quemarropa en 2007 temiendo un rescate militar, tienen ambiciosas metas sociales y poco interés en lograr un intercambio humanitario que permita sacar de la selva a una veintena de policías y militares que llevan secuestrados más de una década.

"No incluyo el secuestro porque este tema no se debe usar para crear expectativa en unos familiares que han sufrido tanto", dijo Rojas, de 45 años, quien de resultar elegida, apuntará a defender la niñez, la mujer y a los sectores vulnerables. Clara, como la mayoría de los ex secuestrados, está apoyada por el Partido Liberal, critico del presidente Álvaro Uribe Vélez quien está a punto de jugarse su tercera reelección.

"Yo quiero cambiar las costumbres políticas, los métodos corruptos, la compra de votos. No podemos dejar que el Congreso siga en manos de gente tan desacreditada", señala por su parte a ABC.es el ex senador Luis Eladio Pérez, liberado en 2008.

«Llegó del secuestro con más energía ¡No duerme!»

Aunque él había dicho que jamás volvería a la política, pues sus siete años de cautiverio le habían mostrado lo poco que los políticos trabajan por los pobres en Colombia, se arrepintió. "Fue político desde los 18 años. Llegó del secuestro con más energía que antes. ¡No duerme! Creo que él se debe ese reto a sí mismo. Hacer la política pero bien hecha. Él quiere apostarle a su país", explica Carolina Pérez, la hija de Luis Eladio quien en esta oportunidad abandona el partido liberal para hacer parte de las listas del candidato independiente Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín.

Los demás tienen el mismo reto. "La vía militar no soluciona nuestro conflicto, por el contrario, lo prolonga y profundiza las raíces sociales y humanas que alimentan la violencia", dijo el ex senador Jorge Eduardo Géchem, de 58 años, aspirante por el oficialista Partido la U.

Consuelo González, de 59 años, señaló que, de volver al Parlamento, buscará reivindicar el valor y liderazgo de su región, al tiempo que recomendó a los colombianos tomar el "camino del perdón".

En un Congreso integrado por 102 senadores, elegidos por representación nacional y 164 Representantes a la Cámara a nombre de las distintas provincias, haber recibido tanta atención de los medios de comunicación puede resultar beneficioso. Entre tantos candidatos -desde travestis hasta actores de televisión- el votante en general suele elegir al primero que ve en la foto. Y los ex secuestrados son bien reconocibles a pesar de que no se la jueguen por los que aún están cautivos.