El asesinado Kim Jong-nam, en una imagen de 2001 en el aeropuerto de Tokio
El asesinado Kim Jong-nam, en una imagen de 2001 en el aeropuerto de Tokio - AFP

Malasia busca al secretario de la embajada de Corea del Norte por el asesinato de Kim Jong-nam

Con ocho sospechosos norcoreanos, de los que solo uno ha sido detenido, todos los indicios apuntan al régimen estalinista de Pyongyang

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

La Policía de Malasia busca a un diplomático de Corea del Norte y a un empleado de su aerolínea estatal como sospechosos del asesinato en Kuala Lumpur de Kim Jong-nam, hermanastro mayor del joven dictador Kim Jong-un. Según anunció este miércoles en una comparecencia pública el inspector jefe de la policía malasia, Khalid Abu Bakar, los agentes encargados de la investigación quieren interrogar a Hyong Kwang-song, segundo secretario de la legación norcoreana en Kuala Lumpur, a Kim Uk-il, que trabaja para Air Koryo, y a otro norcoreano llamado Ri Ju-u.

«Hemos escrito al embajador para que nos permita entrevistarnos con las nuevas personas identificadas», explicó el inspector jefe, según informa la agencia France Presse. Khalid Abu Bakar confió en que «la embajada colabore y nos permita hablar con ellos rápidamente», pero también advirtió de que «si no, los obligaremos a que vengan a nosotros».

Los tres nuevos sospechosos, que al parecer seguirían en Malasia, se suman a otros cuatro norcoreanos buscados por la Policía, que abandonaron el país el lunes de la semana pasada, el día que Kim Jong-nam fue asesinado en el aeropuerto de Kuala Lumpur, y se cree que han regresado a Pyongyang.

Junto a ellos, hay cuatro detenidos por este misterioso crimen: una mujer con pasaporte de Vietnam, otra de Indonesia, un joven malasio que es su novio, y un norcoreano. Tal y como muestran las grabaciones de las cámaras de seguridad del aeropuerto de Kuala Lumpur, las dos mujeres abordaron a Kim Jong-nam cuando esperaba a tomar un vuelo a Macao, donde vivía exiliado del régimen norcoreano. Mientras la indonesia le distraía, la otra, que vestía una camiseta blanca con las letras «LOL» en el pecho, le cogió por la espalda y le roció en la cara con algún tipo de veneno que todavía no ha sido determinado. Tras sentirse mareado y pedir ayuda al personal del aeropuerto, Kim Jong-nam fallecía poco después mientras era trasladado en ambulancia a un hospital.

Aunque la joven indonesia, Siti Aishah, ha contado a la Policía que participó en este extraño suceso porque pensaba que se trataba de una broma para la televisión, el inspector jefe Khalid Abu Bakar cree que ambas mujeres forman parte de un complot para matar a Kim Jong-nam. «Las dos sospechosas sabían que la sustancia que tenían era tóxica. Salieron huyendo tras rociársela en la cara y habían sido instruidas para lavarse las manos», detalló el máximo responsable policial, quien añadió que ambas mujeres habían estado ensayando sus movimientos en varios centros comerciales de Kuala Lumpur.

De momento, la Policía sigue a la espera de los resultados de la autopsia a Kim Jong-nam. Su cadáver continúa en el principal hospital de Kuala Lumpur, donde la seguridad ha sido reforzada. «Hemos tenido que tomar precauciones porque ha habido varios intentos de intrusión en el depósito de cadáveres», reconoció el inspector jefe al periódico local «Malay Mail».

Los investigadores también aguardan a que aparezca algún familiar de Kim Jong-nam para reclamar el cuerpo y cotejar su ADN. En este sentido, Khalid Abu Bakar negó que el hijo del difunto, Kim Han-sol, hubiera viajado a Malasia, como se había rumoreado durante los días anteriores.

Quien sí ha pedido el cadáver es la Embajada de Corea del Norte, que se ha enzarzado en una seria crisis diplomática con Malasia a cuenta del crimen y su investigación. Como ya hay ocho sospechosos norcoreanos y todos los indicios apuntan al régimen estalinista de Pyongyang, que acumula un largo historial de asesinatos y atentados terroristas, su embajador en Kuala Lumpur, Kang Chol, ha dicho que no aceptará los resultados de la autopsia. Recurriendo a la habitual propaganda victimista del régimen, incluso ha denunciado que la investigación está «politizada» por «fuerzas hostiles», en clara alusión al Gobierno de Corea del Sur. Este, por su parte, no tiene dudas que el dictador Kim Jong-un ha ordenado la muerte de su hermanastro, quien le rogó por su vida en una carta escrita en 2012.

Kim Jong-nam, primogénito del anterior dictador de Corea del Norte, el «Querido Líder» Kim Jong-il, sonó durante una época como el sucesor en el régimen de Pyongyang. Pero cayó en desgracia en 2001, cuando fue detenido intentando entrar en Japón con un pasaporte falso para visitar el parque de Disneylandia en Tokio, y su padre escogió a su hermanastro menor, Kim Jong-un, fruto de otra relación. Aislado de las intrigas de poder a sus 45 años, Kim Jong-nam vivía un exilio dorado en Macao, donde frecuentaba sus casinos y hasta se permitía el lujo de criticar al régimen y la sucesión de Kim Jong-un. Tras ejecutar en 2013 a su tío y regente en la sombra, Jang Song-thaek, todo hace pensar que el joven dictador norcoreano y su corte han liquidado a Kim Jong-nam para afianzar su reino del terror en Pyongyang.