Scott Morrison en la ceremonia de su juramento como primer ministro en Camberra
Scott Morrison en la ceremonia de su juramento como primer ministro en Camberra - Reuters

Scott Morrison, nuevo primer ministro de Australia

Malcolm Turnbull abandona la jefatura de gobierno tras una rebelión en el Partido Liberal

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Scott Morrison tomó posesión este jueves como nuevo primer ministro de Australia prometiendo seguir con el «proceso normal de Gobierno», por lo que en un principio descarta que esta lucha interna por el poder en el Partido Liberal desemboque en la convocatoria de elecciones anticipadas.

Morrison, hasta ahora al frente de la oficina del Tesoro, se ha impuesto en una votación al ex ministro del Interior Peter Dutton --por 45 votos a 40-- para hacerse con el control del partido y, por extensión, del Gobierno. «Gracias. Ha sido un honor serviros como primer ministro», se ha despedido en Twitter el saliente Malcom Turnbull.

El relevo se ha consumado con la toma posesión del nuevo jefe de Gobierno, que ya ha dejado claro que no tiene intención de llamar a las urnas. «No creo que nadie deba hacer planes para unas elecciones a corto plazo», ha advertido Morrison que teóricamente no figuraba como favorito para asumir el liderazgo de los liberales, según medios locales.

Ahora, aspira a que la «nueva generación» pueda volver a unir a un partido que arrastra cicatrices desde hace años. No en vano, la rebelión interna ha provocado más de una decena de renuncias tras unos movimientos que Turnbull llegó a atribuir a una «venganza» orquestada por diputados díscolos, entre ellos el exprimer ministro Tony Abbott.

El propio Turnbull llegó al poder tras un «golpe» en su partido en septiembre de 2015 que forzó la salida de Abbott, quien igualmente había sido retado sin éxito al frente de la formación antes de su derrota. Australia ha tenido seis primeros ministros desde 2009 y Morrison hace el número 30 de la historia del país.

Turnbull ha anunciado que renunciará a su escaño en el Parlamento «dentro de poco», por lo que el nuevo gobierno de Morrison deberá enfrentarse a una elección parcial para cubrir su escaño y corre el riesgo de perder la mayoría. Morrison ha dicho «entender y respetar» la decisión de su predecesor.