Schröder liga su futuro al plan de reformas y mantiene a su ministro de Finanzas

El Gobierno alemán ha renunciado a alcanzar el equilibrio presupuestario a tres años vista y el canciller se juega todo a su plan liberalizador Agenda 2010

RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL
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BERLÍN. El Gobierno alemán ha renunciado a cumplir el pacto de estabilidad pero no al ministro de Finanzas responsable y se agarra al plan de reformas como último salvavidas. Berlín ha abandonado toda promesa de alcanzar un presupuesto equilibrado a tres años vista, como han admitido separadamente el canciller y su ministro de Finanzas, pero no así al paquete de reformas Agenda 2010 en el que parecen cifrar su supervivencia, sobre el que no sólo no hay consenso sino oposición a muerte sindical.

La debilidad del gobierno germano es más visible, según Der Spiegel, con Gerhard Schröder y su superministro de Economía y Trabajo de viaje en Asia: cita problemas de peso de Joschka Fischer, inactividad en los ministerios, avejentamiento en los proyectos, falta de ideas entre los ministros. Con su ministro de Finanzas anunciando y desdiciéndose sobre su dimisión en el semanario Focus, Schröder se agarrarría al clavo ardiendo de su plan Agenda 2010, presentado una vez más como histórico aunque la prensa lo ve definitivo en primer lugar para su superviviencia.

Desde Malasia, Schröder insistió a la ZDF que no había dimisión posible para el ministro Hans Eichel, quien lleva equivocando las cuentas desde hace tiempo y finalmente ha reconocido al Spiegel que «salvo milagro económico, no hay modo de cumplir» el ajuste presupuestario para 2006, prometido a Bruselas. Las esperanzas del canciller de alcanzar el verano en su despacho se cifran en Agenda 2010, pero ayer mismo un alto cargo socialdemócrata decía dudar de una mayoría en el propio partido (SPD) en el congreso extraordinario del 1 de junio.

Las reformas proyectan recortar subsidios al desempleo, facilitar despido y contratación y redimensionar el sistema sanitario, en un giro liberalizante que pretende despertar al aletargado país pero ha disparado la protesta en el SPD y los sindicatos, que prometen batalla. La oposición se negaba ayer a consentir el mantenimiento de Eichel en su cartera. «Su política ha fracasado en toda la línea», dijo la jefa de la oposición Angela Merkel, pero «todo el gobierno» sería culpable al no procurar el «crecimiento económico» y dejando a Eichel sin maniobra. Desde su victoria electoral hace ocho meses, el SPD ha caído hasta un 27 por ciento, 21 puntos por detrás de los conservadores.

«Es un jugador nato»

Schröder ha apostado una vez más su cabeza a una salida por medio de la reforma; hasta ahora siempre ha ganado, dado que carece de alternativa interna y posee un don para ganar elecciones perdidas. Ahora ha dicho a su partido que los gobiernos socialdemócratas en la UE que no han sabido reformar han perdido las elecciones. «Es un jugador nato y se lo está jugando todo», comentaba a la prensa un colaborador de su etapa de ascensión desde Hannover. Nada le garantiza que sobreviva al congreso de junio o que logre el respaldo del Bundestag en septiembre. Los sindicatos, que insultan ya abiertamente al canciller, tienen su propio plan y la oposición también, como decía ayer el jefe de gobierno en Hesse, Roland Koch: nuevas elecciones.