Sarkozy: «El asesino quería poner a toda Francia de rodillas»
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, durante el funeral por los tres soldados asesinados - afp

Sarkozy: «El asesino quería poner a toda Francia de rodillas»

El presidente francés acude al funeral por los tres soldados asesinados y asegura que el país «no ha cedido»

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El presidente francés y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy, ha manifestado este miércoles en la ceremonia de homenaje a los tres militares asesinados en Toulouse y Montauban que estos fueron víctimas de «una ejecución terrorista» con la que se quería poner «a toda la República de rodillas».

El jefe del Estado también ha destacado su discurso que ese hombre, que se encuentra rodeado por las fuerzas del orden en su domicilio de Toulouse, quería que el país se arrodillara, y se ha congratulado de que Francia «no haya cedido».

El francés de origen magrebí Mohamed Merah, sospechoso de haber asesinado a siete personas en los últimos días en el sur de Francia, planeaba volver a matar este mismo miércoles, según ha revelado poco antes Sarkozy en una reunión con representantes de la comunidad judía en Toulouse.

Nuevo asesinato

El presunto asesino «tenía como plan matar esta mañana», señaló la responsable en Toulouse (sur de Francia) del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia (CRIF), Nicole Yardeni, en una entrevista a la cadena de televisión «BFM TV», en la que dio cuenta de un encuentro de esta tarde de Sarkozy con responsables de comunidades religiosas en Toulouse, incluida ella.

Yardeni señaló que el jefe del Estado no había dicho cuál era el objetivo del atentado, cuando se le preguntó si se disponía a matar de nuevo a un militar.

La representante del CRIF también dijo que Sarkozy les había explicado que se habían evacuado los edificios próximos a la casa de viviendas en que desde esta pasada madrugada ha estado Merah acorralado por un dispositivo de cientos de agentes, ante el riesgo de que tuviera explosivos.

El jefe del Estado también insistió, durante la reunión con representantes de las comunidades religiosas de Toulouse en un cuartel próximo a la calle Sergent Vigné donde seguía cercado el sospechoso, en que el objetivo era «detenerlo vivo».