El xenófobo Salvini tacha de «charlatanes» a Sánchez y Macron por la crisis migratoria

El ministro del Interior italiano ha prohibido este jueves la llegada del barco Lifeline, con inmigrantes a bordo, a las costas de su país

Corresponsal en RomaActualizado:

Cuando el ministro del Interior italiano, el xenófobo Matteo Salvini, acusó de «charlatanes» al presidente de España, Pedro Sánchez, y al presidente de Francia, Emmanuel Macron, casi se podía adivinar lo que iba a suceder este jueves. El líder de la Liga Norte, que criticó a ambos mandatarios por su gestión de la crisis migratoria, ha decidido mantener firme en sus políticas, ignorar las críticas y rechazar de nuevo la llegada de un barco de inmigrantes a las costas de su país. Se trata del segundo que se niega a recibir después de que la semana pasada prohibiera que el Aquarius, con 629 personas a bordo, desembarcase en Italia.

El «charlatanes» de Salvini, que afea a la Unión Europea haber dado la espalda a Italia en la gestión de la crisis migratoria, es la última bofetada de un cruce de reproches que no ha cesado desde hace días. Durante la gestión de la crisis del Aquarius, el barco que España finalmente aceptó en sus costas por orden del Gobierno socialista, el ministro del Interior italiano celebró haberse salido con la suya a través de varios mensajes en su perfil de Twitter. Por su parte, Macron, que no quiso recibir a los inmigrantes en Francia, tachó la actitud de Roma de «cínica» e «irresponsable», desatando la ira del líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi de Maio, que exigió que el Elíseo pidiera disculpas.

«Que estos señores sepan que Italia no va a ser más cómplice del negocio de la inmigración clandestina, y que deberán buscar otros puertos no italianos hacia los que dirigirse. Como ministro y como padre, lo hago por el bien de todos», afirmó Salvini el pasado sábado. Ese argumento, el de evitar la «inmigración clandestina», es el que el ministro del Interior italiano emplea para defender su postura y para negarse a recibir a los barcos que llegan desde Libia. Por su parte, SOS Mediterráneo, la ONG encargada del Aquarius, explicó a ABC que la situación de los inmigrantes en el país africano es tan desesperada que frenar su deseo de cruzar hacia Europa resulta casi imposible; sin misiones de salvamento, por tanto, las muertes en el mar se incrementarían de forma dramática.

Nuevo barco, nueva crisis

El barco Lifeline, de una ONG alemana con bandera holandesa, ha rescatado a casi 400 inmigrantes frente a las costas de Libia este jueves. Salvini, en una intervención en directo en Facebook, ha señalado que se ha producido «una gravísima violación por parte de una nave de una ONG; ahora basta; debe ir a Holanda. Las embarcaciones de pseudovoluntarios no tocarán nunca más suelo italiano».

Los socorristas de la Lifeline han pedido ayuda a la Guardia costera italiana y a algún barco mercante que se encontraba en la zona. La respuesta del ministro Salvini ha sido durísima: «Las reglas si existen deben ser respetadas. ¿Habéis hacho un acto de fuerza no escuchando a la Guardia costera italiana y de Libia? Bien, esta carga de seres humanos la lleváis a Holanda. Pienso que estarán muy disponibles a secundar vuestra generosidad». Después el ministro ha añadido: «Ni hablar de puertos italianos. Queremos cortar de raíz la mafia de la inmigración clandestina. Estas ONG extranjeras no tocarán más suelo italiano. Nuestras naves militares y de la Guardia Costera, que meritoriamente continuarán a salvar vidas humanas, estarán cada vez más cerca de las costas italianas. Solos no podemos hacer ya más. Hay otros que deben intervenir: Túnez, Malta, Francia y España».

Salvini ha mostrado la carta que el ministro italiano de Asuntos Exteriores envió el 16 de junio a la embajada holandesa en Roma, pidiendo explicaciones sobre la actividad de la nave Lifeline, sin obtener ninguna respuesta.

La ONG de la Lifeline había definido al ministro Salvini en las redes sociales como un «fascista», cancelando después el tuit.