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Rusia critica que se «exagere» el Desembarco de Normandía para «infravalorar» a la Unión Soviética

La portavoz de la diplomacia rusa ha afirmado que se está realizando una «reescritura catastrófica de la Historia»

Corresponsal en MoscúActualizado:

María Zajárova, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, advirtió hoy que con la celebración del 75 aniversario del desembarco aliado en las playas de Normandía, ceremonia a la que el presidente Vladímir Putin no ha sido invitado, se está «exagerando» el papel de las potencias occidentales en la II Guerra Mundial en detrimento de la Unión Soviética, cuya contribución a la victoria sobre la Alemania nazi se pretende «infravalorar».

Según su opinión, recogida por los principales medios de comunicación rusos, el Desembarco de Normandía «no tuvo un impacto fundamental en el resultado de la II Guerra Mundial». Zajárova sostiene que, tras las victorias del Ejército Rojo, en Stalingrado y Kursk, «lo que sucedería después estaba predeterminado».

La portavoz de Exteriores incidió en el argumento ampliamente esgrimido por la historiografía rusa y soviética en cuanto a que Moscú se cansó entonces de esperar la apertura del Segundo Frente y culpa al Reino Unido y a EE.UU. de «haber estado retrasando tres años» esa decisión que al final se terminó adoptando el 6 de junio de 1944.

«La apertura del Segundo Frente, incluso teniendo en cuenta las fechas finales, debería haber facilitado las acciones de combate de las unidades del Ejército soviético. Sin embargo, en la práctica, fue necesario ayudar a los aliados occidentales que fueron derrotados por los nazis en las Ardenas», aseguró Zajárova.

En la época soviética y desde que Putin dirige el país se prodiga en general y se enseña en las escuelas rusas que fue el Ejército Rojo el que logró la victoria sobre los nazis, no los americanos ni los ingleses y mucho menos los franceses. Moscú considera que el peso de la contienda recayó en primer lugar sobre los soviéticos, cuyo balance de muertos fue con diferencia el más abultado entre todos los países involucrados en el gran conflicto.

Sin embargo, la invasión de Polonia por el Ejército nazi a partir del 1 de septiembre de 1939, no fue percibida por los dirigentes soviéticos como la amenaza que realmente suponía para ellos y para su país. Y es que, días antes de que estallara la conflagración, el 23 de agosto de 1939, los ministros de Exteriores alemán y soviético, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov, firmaron un pacto repartiéndose las áreas de influencia en la parte oriental de Europa.

A tenor de aquel acuerdo, el Ejército soviético entró también en Polonia, desde el este. La URSS se apoderó además de las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) y lanzó una guerra contra Finlandia. Más que un enemigo, Moscú parecía entonces un aliado de Berlín. Hasta que Hitler decidió invadir la URSS en el verano de 1941.