Elecciones en EE.UU. 2012: Romney-Ryan, el primer «ticket» sin ningún protestante
Un niño sostiene una pancarta donde se lee «¡Vamos Mitt Romney! ¡Los mormones molan!» - reuters

Elecciones en EE.UU. 2012: Romney-Ryan, el primer «ticket» sin ningún protestante

La oferta republicana para los próximos comicios en los Estados Unidos no contará con ningún candidato WASP (blanco, anglosajón y protestante). ¿Una apuesta arriesgada?

madrid Actualizado:

El «ticket» Mitt Romney-Paul Ryan es la oferta que hace el Partido Republicano a los votantes yanquis para las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. El mormón escogió al católico como su escudero en una estrategia que muchos podrían considerar arriesgada dado que, por primera vez, ninguno de los candidatos conservadores es WASP (blanco, anglosajón y protestante). Un estudio reciente del Pew Research Center afirma que sólo seis de cada diez votantes estadounidenses saben que Romney es mormón, pero uno de cada cinco no se siente cómodo con la religión del presidenciable.

El 22% de los americanos no votaría por un candidato de fe mormona

Por otra parte, una encuesta que Gallup realizó en 2011 concluía entonces que el 22% de los americanos no votaría por un candidato de credo mormón, que aunque cristiano, no es protestante. Una oposición que se ha mantenido en este nivel desde hace mucho tiempo. La barrera a la que se enfrentan los políticos de esta religión sólo se veía superada por las reticencias a votar a un homosexual (32%) o a un ateo (49%). En lo que se refiere a los candidatos católicos la cosa es bien distinta, la fe de Paul Ryan ya no hace saltar las alarmas. Si en los años 30 y 40 aproximadamente un 30% de los americanos se oponían a votar a un católico, ahora la cifra es cercana al 5%.

En cualquier caso Romney puede considerar ganados ocho de cada diez votos mormones. Y eso a pesar de que se le considera un «flip-flop», un veleta que cuando gobernó en el estado de Massachusetts estaba a favor de la legalización del aborto y ahora se posiciona radicalmente en contra. Por otra parte, todos los expertos en la política norteamericana opinan que si la fe mormona del presidenciable pudo condicionar el voto de los republicanos en las primarias de su partido -los católicos y protestantes «mainline» o tradicionales preferían a Romney, pero los evangélicos se decantaban por Herman Cain y Newt Gingrich-, al menos en estos comicios el factor que más pesará será otro.

«Es la economía, estúpido»

Aunque las creencias religiosas seguirán condicionando el voto yanqui, en estas elecciones presidenciales el factor determinante, como decía el famoso eslogan de la campaña de Bill Clinton en 1992, «es la economía, estúpido». «Hace unos meses estuvimos en Estados Unidos y gente del Partido Demócrata nos decía que la primera preocupación de la administración Obama es la creación de puestos de trabajo, la segunda es la creación de puestos de trabajo y la tercera es la creación de puestos de trabajo», cuenta José Antonio Gurpegui, director del Instituto Franklin de Investigación en Estudios Norteamericanos y catedrático de la Universidad de Alcalá.

reuters
reuters

De hecho, el motivo de que hayan escogido a Paul Ryan tiene mucho que ver con sus ideas sobre cómo fortalecer el músculo económico del país. «Con su elección como candidato a vicepresidente, Mitt Romney ha querido mostrar la importancia que le va a dar a la economía. Los republicanos aplicarían las recetas de Ryan en caso de llegar al poder. No sería un vicepresidente más, sino que tendría mucho más peso que el que tiene ahora Biden en la administración Obama», cree Gurpegui.

Romney, que vendió su éxito como organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno deSalt Lake City para llegar a ser gobernador de Massachusetts y consiguió reducir el déficit de 3.000 millones de dólares de este estado, tiene ahora en mente recortar impuestos, apartar la mano del Gobierno federal del bolsillo de los yanquis y tumbar la reforma sanitaria que Obama aprobó en 2010.

El desafio del «Cinturón de la Biblia»

Desde que Richard Nixon lanzase su «estrategia del sur» en 1968, esta parte del país, conocida como «Bible Belt» o «Cinturón de la Biblia» por la fuerza que tiene allí el cristianismo evangélico, ha votado casi siempre por los republicanos. Felicísimo Valbuena, experto en comunicación política y catedrático de la Universidad Complutense, no cree que en esta ocasión ocurra algo distinto. El muy religioso sur no dará la espalda a Romney por ser mormón. «Lo que quieren los votantes creyentes es saber que un candidato tiene, al igual que ellos, profundos sentimientos religiosos. Un mormón puede llegar a presidente mucho más fácilmente que un ateo».

«El próximo vicepresidente será católico, porque tanto Biden como Ryan lo son»

Por su parte, José Antonio Gurpegui cree que « una persona muy religiosa, y en el "Bible Belt" lo son, votará siempre la opción que se oponga al aborto y al matrimonio homosexualindependientemente de que al candidato sea de una iglesia u otra». E incluso a pesar de lo que los candidatos digan sobre economía. En este sentido hay que tener en cuenta que, según una encuesta del Pew Research Center de hace pocos meses, dos tercios de los demócratas apoyan el matrimonio gay, frente a «sólo» una cuarta parte de los republicanos.

En estos estados donde la religión pesa tanto es tentadora la posibilidad de una campaña desde las filas demócratas contra la fe de Mitt Romney. Los mormones no creen que Jesúcristo sea Dios mismo y tienen como sagrado un texto que consideran continuación de la Biblia, el Libro de Mormón. Pero en las anteriores elecciones se atacó a Obama por su segundo nombre, Hussein, y su presunta condición de musulmán, algo falso. Aquella estrategia no dio resultado, y ahora los demócratas descartan abrir el debate sobre la fe de los candidatos porque piensan que este tipo de ataque podría volverse en su contra.

Uno de cada cuatro yanquis

Estados Unidos es el tercer país con más católicos del mundo, después de Brasil y México. Y tras las próximas elecciones presidenciales, «gane quien gane, el próximo vicepresidente del país será católico, porque tanto Biden como Ryan lo son», recuerda Luis Carlos Grandal, experto en política internacional de la Universidad Carlos III.

ap
ap

Su voto es muy importante en estos comicios porque el tamaño de esta comunidad de fieles es grande. Uno de cada cuatro estadounidenses es católico. Y dentro de este grupo de electores cabría destacar el papel que jugarán los hispanos, que son más de 50 millones, el 11% de los votantes. «El voto hispano, una etnia mayoritariamente católica, puede ser decisivo en algunos estados del sur como Florida, donde vive una importante comunidad cubana y que ha pasado de tener 27 delegados en las anteriores elecciones a 29. O Texas, donde tiene mucho peso la minoría mejicana y antes estaban en juego 34 delegados y ahora 38», explica. Se trata sin duda de dos de los estados con más poder para inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

En este campo de batalla no hay nada seguro. «El voto católico en los Estados Unidos es muy heterogéneo, y también lo es en el mundo hispano, los cubanos son más republicanos que demócratas y los puertorriqueños más demócratas que republicanos», afirma Grandal. Y advierte: «Estados Unidos es un país de lobbys, y los lobbys religiosos, también el católico, son muy influyentes».

Ya veremos quién se lleva el gato al agua. De hacerlo los republicanos no sólo echarían a la calle al actual inquilino de la Casa Blanca. Romney, abstemio por mormón, también cerraría la fábrica de cerveza con miel que ha montado allí Obama.