Un grupo de simpatizantes sostiene retratos de Mugabe, este viernes en Zimbabue
Un grupo de simpatizantes sostiene retratos de Mugabe, este viernes en Zimbabue - REUTERS
África

Robert Mugabe será enterrado en un santuario nacional

La familia del ex líder dice que la construcción de un monumento en su honor en el Acre de los Héroes podría tardar 30 días

Corresponsal en Johannesburgo Actualizado: Guardar
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La familia de Robert Mugabe y el gobierno de Zimbabue han protagonizado un intenso e incómodo tira y afloja durante los últimos días sobre cuando y dónde enterrar al héroe convertido en dictador. Según las últimas informaciones, Mugabe será finalmente enterrado en el santuario del Acre de los Héroes en Harare, reservado a aquellos que lucharon contra el gobierno de la minoría blanca y donde descansa su primera mujer Sally Hayfron.

El sábado se espera que varios jefes de estado africanos, entre ellos el sudafricano Cyril Ramaphonsa y Uhuru Kenyatta de Kenia, asistan a una ceremonia de estado en el Estadio Nacional de Deportes. Posteriormente, su cuerpo será trasladado a la aldea de Zvimba. Por el momento, se desconocen los detalles del sepelio. La familia Mugabe dijo el viernes que llevará unos 30 días completar la construcción de un monumento en su honor que «permitirá enterrarle como el jefe de estado». «La construcción es por su legado. El gobierno es serio. La familia les preguntó: ¿Cómo defendemos su legado? Entonces dijeron que estaban diseñando algo en su honor», explicó el portavoz de la familia Leo Mugabe el viernes por la noche. También explicó que el cuerpo de su tío irá a Zvimna para que su gente le rinda su último respeto y luego volverá a Harare hasta que tenga lugar el entierro. El sobrino de Mugabe reconoció que las cosas podrían haberse hecho mejor y lamentó la confusión ocasionada en relación a los arreglos del entierro.

Confusión y tensión

No habrá entierro privado y familiar en el distrito rural de Zvimba, como deseaban los consanguíneos del recientemente fallecido, Robert Mugabe. Tampoco habrá funeral de estado el domingo, como había anunciado el gobierno de Zimbabue. Los detalles del funeral del exlíder tienen en vilo a un país que vive atónito el pulso de poder entre la administración de Emmerson Mnangagwa y la familia de Mugabe. Al parecer, estos últimos, muy resentidos por el golpe militar que derrocó al presidente hace dos años, habría accedido finalmente a las presiones del gobierno de Zimbabue y habrían aceptado enterar a Mugabe en el Acre de los Héroes.

Pocas horas después de su muerte, el actual presidente del país le concedió el estatus de héroe nacional, el mayor honor de Zimbabue; lo que lo hizo elegible para ser enterrado en el santuario nacional. Sin embargo, por aquel entonces los planes de la familia eran muy distintos. «No queremos que venga el público, no queremos que se sepa dónde va a ser enterrado», dijo el jueves Leo Mugabe, sobrino del fallecido y portavoz de la familia. Este acusó, además, al gobierno de obligarlos a aceptar un programa para el funeral y el entierro que contradice los deseos del difunto estadista. Mugabe no quería que su muerte fuera explotada por sus sucesores con fines políticos. Sin embargo, en un nuevo giro inesperado Leo Mugabe explicó el viernes por qué no se cumplirá la última voluntad de su tío: «Los muertos no toman esas decisiones, son los vivos quienes las toman». Detrás de esta vuelta de tuerca podrían estar las demandas al gobierno de Zimbabue, que incluirían, entre otras cosas, permitir que los aliados de Mugabe que están en el exilio volvieran al país.

La decisión final de enterar al expresidente zimbabuense en el santuario nacional se produjo después de consultar a los influyentes jefes tradicionales, quienes también podrán despedir al «padre de Zimbabue» tras la ceremonia programada para este fin de semana. El lugar elegido para enterrar sus restos es un santuario ubicado en una cima de una prominente colina que cuenta con una imponente escultura de guerrilleros. Su construcción a manos de arquitectos zimbabuenses y norcoreanos fue supervisada por el propio Mugabe. Durante sus 37 años en el poder, él decidió quienes de sus antiguos camaradas merecían el honor de ser enterrado allí y quienes no.

Tampoco se cumplío otra de las voluntades de Mugabe: que su esposa, Grace, estuviera en todo momento con su cuerpo hasta el momento del entierro, que será financiado por el estado. Su viuda no estuvo presente en el estadio Rufaro el viernes mientras miles de compatriotas se despedían del que fuera su presidente.

Estampida con heridos

El cuerpo del veterano líder político llegó el miércoles a Zimbabue procedente de Singapur en un avión privado contratado por el gobierno. El ataúd fue recibido por la guardia de honor militar y por decenas de seguidores que se acercaron hasta el principal aeropuerto del país. Al día siguiente, miles de zimbabuenses se acercaron al estadio de Fútbol Rufaro en el municipio de Mbare (Harare), donde Mugabe juró como primer líder de Zimbabue en 1980, para presentar sus respetos al que consideran su héroe. Durante la jornada se produjo una estampida que terminó con decenas de heridos y una dura intervención de las fuerzas del orden. Algunos asistentes invadieron el campo saltándose el cordón policial para acercarse a ver al exlíder, una acción que empañó el luto que hasta entonces se había caracterizado por los cantos y tambores de canciones tradicionales de duelo. La despedida popular continuó en el mismo escenario el viernes; el gobierno reforzó notablemente las medidas de seguridad para que no volviera a repetirse el caos del día anterior.

Mugabe, uno de los últimos «Grandes Hombres» de la política africana, falleció hace una semana a los 95 años en un hospital privado de Singapur donde recibía tratamiento desde abril. El héroe convertido en tirano fue derrocado por su propio ejército en noviembre de 2017.