Robert Gates toma el mando

En una ceremonia privada que tuvo lugar ayer en la Casa Blanca, Robert Gates, tomó posesión oficialmente de sus responsabilidades como secretario de Defensa de Estados Unidos, en sustitución del

JOSÉ LUIS DE HARO. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK.
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En una ceremonia privada que tuvo lugar ayer en la Casa Blanca, Robert Gates, tomó posesión oficialmente de sus responsabilidades como secretario de Defensa de Estados Unidos, en sustitución del polémico Donald Rumsfeld.

Gates tomó el relevo al frente del Pentágono, donde posteriormente fue el protagonista de una ceremonia pública de bienvenida, en un momento muy delicado para la Administración Bush, que se encuentra inmiscuida en determinar una estrategia que consiga desenredar compleja maraña en que se ha convertido Irak, desde su invasión en marzo de 2003.

Expectación

La llegada de savia nueva al departamento de Defensa ha sido esperada con bastante expectación tanto por el estamento militar estadounidense como por la clase política del país que se encuentra deseando saber cuál será el próximo movimiento de Gates, a sabiendas que los planes actuales no han hecho más que agravar la situación en la zona.

Rumsfeld, su antecesor en el cargo que pese a los acontecimientos no duda en ratificar la necesidad de invadir Irak hace tres años, fue el arquitecto de las operaciones que hasta hoy han reinado sobre el país árabe desde que se diera luz verde a la invasión.

De momento, parece que Gates, de 63 años, cuenta con un par de semanas de plazo antes de tener que revelar sus planes, ya que el presidente George Bush no tiene intención de tomar decisiones hasta el próximo mes de enero, una espera que el mandatario ha determinado como un punto a favor para poder contar con las ideas de su nuevo responsable de Defensa.

Bush no dudó en afirmar que Gates «es la persona adecuada para hacer frente a este reto» y lo definió como un hombre «íntegro y con visión», aunque también tuvo palabras para el ex secretario Rumsfeld al que quiso agradecer sus años de servicio. El presidente dejó claro que Gates «ayudará a encontrar una nueva fórmula para seguir adelante en Irak» y a luchar en la «guerra contra el terror».

Durante los primeros momentos en el cargo, parece que Robert Gates no pretende poner patas arriba al Pentágono, al menos por un tiempo. Ya es público que ha pedido al subsecretario de Defensa, Gordon England, que no abandone su cargo, aunque otros puestos como el del máximo responsable de inteligencia quedan libres tras la salida de Stephen Cambone.

Honrado y confiado

En la ceremonia pública que tuvo lugar en el Pentágono, Gates no dudó en sentirse «honrado» y sentir la «confianza» los que le han ratificado en el puesto.

El nuevo responsable de Defensa no dudó en valorar la «experiencia y profesionalidad» de todos los cuerpos militares de EE.UU. al mismo tiempo que destacó la labor de Rumsfeld al frente del departamento.

Aunque los dos focos de atención del nuevo secretario de Defensa pesan sobre Irak y Afganistán, Gates tendrá que hacer frente a otros retos de forma inmediata, como por ejemplo, la ampliación del tamaño del Ejército y la Marina en decenas de miles de soldados, una propuesta que Rumsfeld ha rechazado en otras ocasiones y a la que Gates tendrá que dar una pronta solución.

El nuevo secretario de Defensa dejó claro que tenía intención de trasladarse a Irak «lo antes posible».