Activistas protestan por la incertidumbre en el caso Khashoggi
Activistas protestan por la incertidumbre en el caso Khashoggi - REUTERS

Riad afirma que Khashoggi murió en «una pelea» en el consulado

Detenidos 18 agentes y militares, y relevados cinco altos mandos del Ejército saudí

Washington | Nueva YorkActualizado:

Después de 17 días de rechazos y negaciones, Arabia Saudí reconoció finalmente anoche que el periodista Jamal Khashoggi murió el 2 de octubre en el consulado de ese país en Estambul, al que había acudido a pedir un certificado de divorcio. La versión oficial, anunciada en un comunicado leído en la televisión estatal y difundido después por el Ministerio de Exteriores, es que un grupo de agentes y militares saudíes intentaron interrogar al disidente y este se resistió, muriendo «en una pelea a puñetazos». Las pruebas de la Inteligencia turca, sin embargo, apuntan a una operación planificada al detalle para ejecutarlo, descuartizarlo y deshacerse de sus restos.

En el anuncio no se dijo por qué Arabia Saudí quería interrogar a Khashoggi, que residía en EE.UU. y escribía columnas de opinión para el diario «The Washington Post». Tampoco se dieron más explicaciones sobre cómo pudo resistirse el periodista, un hombre de 60 años, ante un pelotón de 15 militares y agentes, todos ellos de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea, además del jefe del departamento forense de los servicios de Inteligencia saudíes. Según los medios oficiales de ese país, hay 18 personas detenidas, y una comisión presidida por el Príncipe heredero investigará los hechos para emitir un informe en el plazo de un mes.

Además, la corona saudí ha relevado de sus funciones a cinco altos mandos del Ejército, al menos dos de ellos asesores directos del Príncipe heredero, Mohamed bin Salman. Uno de ellos es el mayor general Ahmed al Assiri, subdirector de los servicios de Inteligencia, quien, tal y como adelantó ABC ayer, se ha convertido en el principal cabeza de turco de esta operación. Con estos relevos, la familia real intenta aislar a Bin Salman, que también es ministro de Defensa, del escándalo que supone que varios miembros de su departamento de seguridad fueran grabados entrando al consulado de Estambul el mismo día en que murió Khashoggi.

Uno de ellos, Maher Mutreb, llegó a acompañar al Príncipe durante su visita de abril a Madrid, donde se reunió con los Reyes. Las sospechas de que la orden de ejecutar a Khashoggi partieron del propio heredero pueden quedar finalmente en meras suposiciones, porque es precisamente a él a quien su padre, el Rey Salman, le ha encargado supervisar las pesquisas y un comité que deberá reformar los servicios de Inteligencia nacionales. Khashoggi se había convertido en una voz crítica con Bin Salman, que está destinado a convertirse en rey y que ha iniciado una serie de modestas reformas en el país, como permitir que las mujeres conduzcan o reabrir los cines.

Las pruebas recabadas por la Inteligencia turca, compartidas con EE.UU., dejan sin embargo muchos cabos sueltos que no cuadran con las explicaciones de ayer del Gobierno saudí: ¿Por qué viajaron 15 agentes a Estambul, incluido un forense? ¿Qué transportaba una furgoneta del servicio diplomático saudí que el día de la muerte se adentró en un bosque al norte de la capital turca? ¿Cómo es que no hay constancia de una pelea a puñetazos en ninguna de las grabaciones del interior del consulado de las que disponen los agentes turcos?

Washington, a la espera

Mientras tanto, en Washington, el escándalo internacional por la muerte del periodista no acaba de hacer reaccionar a la Casa Blanca. Donald Trump admitió por primera vez el jueves en declaraciones a los medios que Khashoggi «parece haber muerto» y advirtió de que si Riad está detrás «puede haber consecuencias muy severas». Pero no concretó qué tipo de acciones se tomarían con un país que es un aliado estratégico en Oriente Próximo, tanto económico como político. Por su parte, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, mantiene sus planes de acudir a Riad a una conferencia este mes sobre financiación del terrorismo, según publicó «The Washington Post». Mnuchin había decidido cancelar su participación, también este mes en Riad, en la conferencia Future Investment Initiative, conocida como «el Davos del Desierto», después de que decenas de empresarios y altos cargos del más alto nivel de todo el mundo decidieran vetar el evento ante las informaciones sobre la desaparición de Khashoggi.

La postura más bien tibia de la Administración Trump encaja bien con una reciente oleada de opiniones negativas sobre el periodista saudí entre legisladores y comentaristas políticos cercanos a Trump, que atribuyen a Khashoggi vínculos con el terrorismo y con los Hermanos Musulmanes.