Los republicanos invocan el legado político de Reagan en su primer debate

Congregados en la californiana y espectacular biblioteca y museo presidencial de Ronald Reagan, los diez aspirantes del Partido Republicano a la Casa Blanca celebraron en la noche del jueves su primer

PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON.
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Congregados en la californiana y espectacular biblioteca y museo presidencial de Ronald Reagan, los diez aspirantes del Partido Republicano a la Casa Blanca celebraron en la noche del jueves su primer debate electoral demostrando significativas diferencias en cuestiones sociales, bastante unanimidad en política exterior y unánime nostalgia por la optimista revolución conservadora que supo orquestar el 40 presidente de Estados Unidos.

Con algunas críticas limitadas hacia la Casa Blanca pero sin llegar a romper visiblemente amarras con un lastre impopular ante los comicios del 2008, los precandidatos republicanos no han dudado en invocar casi dos decenas de veces el nombre de Ronald Reagan en su complicado esfuerzo por definir una nueva alternativa política tras dos mandatos del «conservadurismo compasivo» de George W. Bush. Llegando a ofrecer visiones bastante divergentes en cuestiones tan espinosas como el aborto, las investigaciones con células madre y eutanasia. Y recordando la filosofía de «gran carpa» utilizada por Reagan para conciliar en su momento las diferentes corrientes del Partido Republicano.

Sin embargo, esta sucesión de matizadas diferencias de opiniones en la agenda doméstica no se han trasladado al terreno de la política exterior. Todos los candidatos -encabezados por el triunvirato formado por el senador John McCain, el ex alcalde Rudy Giuliani y el ex gobernador Mitt Romney- insistieron en la importancia de que Estados Unidos prevalezca en la guerra de Irak. Justificando la necesidad de paciencia, refuerzos, dinero pero sin dejar de reconocer que la guerra ha sido terriblemente mal manejada. Incluso la necesidad de haber cesado mucho antes a Donald Rumsfeld.

Esta unanimidad de opiniones sobre Irak también se trasladó a la gravedad de la amenaza planteada por las ambiciones nucleares de Irán. Con reproches de que la teocracia de Teherán ya se ha pasado de la raya al respaldar a los insurgentes de Irak y amenazar con pulverizar a Israel. Según Giuliani, la idea de que la teocracia de Teherán se haga con armas nucleares está al nivel de la peor de las pesadillas de la Guerra Fría.

Durante la velada de noventa minutos de debate acelerado, dirigido por el periodista Chris Matthews del canal MSNBC y en presencia de Nancy Reagan, Giuliani y Romney destacaron en diversos momentos por sus mensajes elocuentes y razonados. Mientras que el senador McCain estuvo más titubeante, sin llegar a exhibir su vigorosa retórica salvo para recordar que está dispuesto a seguir la pista de Osama Bin Laden hasta «las puertas del infierno». Pero al final, la mayoría de analistas y comentaristas han reconocido la dificultad de determinar claros ganadores o perdedores en un formato vertiginoso que a veces pareció tener algo de concurso televisivo con respuestas monosilábicas en cadena.

Obligados a reflexionar sobre la derrota de los republicanos en las legislativas del 2006 o sobre qué cambiarían de las políticas del presidente Bush, los candidatos conservadores recurrieron con fruición a la memoria de Reagan para hablar de menos gasto público, más presupuesto de defensa y descentralización de poderes con mayores responsabilidades compartidas entre el gobierno federal y los miembros de la Unión. Según Tommy Thompson, ex gobernador de Wisconsin, «fuimos a Washington para cambiar Washington pero los que cambiamos fuimos nosotros, nos olvidamos de forjar nuevas ideas, grandes ideas como Ronald Reagan».

REUTERS

Debate a diez republicano, el jueves en la Librería Presidencial Ronald Reagan, en California