Brian Kemp
Brian Kemp - REUTERS

Los republicanos ganan en Georgia tras un recuento de diez días

El domingo vence el plazo para la comprobación de las papeletas en las elecciones al Senado en Florida

WashingtonActualizado:

Diez días después de que se celebraran los comicios, y tras un recuento, el republicano Brian Kemp se ha declarado ganador de las elecciones a gobernador en el estado norteamericano de Georgia, por una diferencia de 54.800 votos de los 3,9 millones depositados. Ni el apoyo del expresidente Barack Obama ni el de la estrella de la televisión Oprah Winfrey han sido suficientes para una victoria demócrata en un estado conservador en el que no se esperaba un resultado tan ajustado.

La demócrata Stacey Abrams aspiraba a ser la primera mujer de raza negra gobernadora en la historia del país. Finalmente, este viernes ha aceptado formalmente su derrota después de que expirara el plazo del recuento. En un principio había amenazado con acudir a los tribunales para solicitar una segunda vuelta, algo que la ley contempla si ningún candidato llega al 50% de las papeletas más un voto. Su contrincante ha logrado el 50,22%.

Abrams, sin embargo, ha anunciado que sí denunciara a las autoridades de Georgia porque considera que ha habido irregularidades en el voto. No para impugnar el resultado, sino para reformar el sistema electoral. «Estas elecciones se han gestionado de una forma muy deficiente», ha dicho la derrotada. Los republicanos, con Donald Trump a la cabeza, también han denunciado un supuesto fraude en la votación, acusando a los demócratas de incitar a ciudadanos sin papeles a votar.

El jueves acabó el recuento en las elecciones a gobernador en Florida, donde también se impuso un republicano, Ron DeSantis, con un 49,6% del voto. En las elecciones al Senado en ese mismo estado se ordenó un recuento manual porque la diferencia entre el republicano Rick Scott y el demócrata Brian Nelson es de menos del 0,25%. Las comprobaciones deben acabar el domingo.

En total en las elecciones del 6 de noviembre se disputaban los puestos de 36 gobernadores. Respecto a los resultados anteriores, los republicanos perdieron siete y ganaron sólo uno, en un revés para la Casa Blanca.