El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha reunido este viernes con la canciller alemana, Angela Merkel, en la Casa Blanca
El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha reunido este viernes con la canciller alemana, Angela Merkel, en la Casa Blanca - REUTERS

Trump refuerza con la paz en Corea su «diplomacia tuitera»

Reconocimiento general al líder de EE.UU. por forzar a negociar a Kim Yong-un

CORRESPONSAL EN WASHINGTON Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Donald Trump disfruta de su semana más exitosa desde que abriera las puertas del Despacho Oval, hace poco más de quince meses. Y no ha sido la economía su salvoconducto. Su criticada forma de hacer en política exterior está dando frutos insospechados hace pocos meses. A la llamativa visita del presidente francés Macron, que dejó el sabor de boca de un presidente heterodoxo pero alejado de la imagen de verso suelto mundial con la que se estrenó, le siguió hoy el gran día que Trump esperaba. La «pax coreana», expresada mediante imágenes con gestos de fraternidad entre los dos presidentes que dieron la vuelta al mundo, constituye un espaldarazo al controvertido inquilino de la Casa Blanca y a la que se ha dado en llamar «diplomacia del Twitter». Una herramienta de la que volvió a servirse para recordar al mundo su paternidad del momento histórico.

«¡La Guerra de Corea toca a su fin!», proclamó Trump minutos después de que los gobernantes coreanos se dieran la mano sobre el Paralelo 38. Antes de añadir que «Estados Unidos y toda su gente deberían estar orgullosos de todo lo que está ocurriendo en Corea». Era la forma de sacar pecho de un presidente que ha respaldado el histórico proceso desde el principio. Un autorreconocimiento más tácito que en otras ocasiones, quizá porque era consciente de que las alabanzas llegarían. Y así fue. Trump cosechó las horas posteriores loas insospechadas.

El presidente de Eurasia Group y uno de los más reconocidos expertos en política exterior, Ian Bremmer, se pronunció así en Twitter: «He sido crítico hasta ahora con la política exterior de Trump: TPP (Acuerdo Comercial TransPacífico), París (Acuerdo para el Cambio Climático)… Demasiados e innecesarios traspiés. Pero el histórico reencuentro de las dos Coreas de hoy no habría ocurrido sin la prioridad y la presión del presidente de Estados Unidos. Trump merece todo el crédito».

Estrategia eficaz

La ministra de Exteriores de Corea del Sur, Kang Kyung-wha, no tardó en reconocer públicamente el papel decisivo de Trump para facilitar el acercamiento entre ambos países, que basa en el logro de haber atraído a Kim Jong-un a la mesa de negociación: «Claramente, todo el reconocimiento es para el presidente Trump. Se ha comprometido con nosotros desde el día uno».

La aprobación de la política exterior del mandatario antiestablishment sucede al largo periodo de mensajes en Twitter desde que decidiera apostar por una solución pacífica al eterno conflicto coreano. Incluida una primera etapa en la que la combinación de provocaciones del régimen comunista, mediante el lanzamiento de misiles balísticos y pruebas nucleares, y la dura respuesta del presidente norteamericano, con amenazas directas a Kim Jong-un, hizo temer por una imparable escalada del conflicto. Finalmente, la presión de Trump, acompañada de la aprobación de sanciones económicas contra Pyongyang, impulsadas por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, parece haber sido efectivas. Una convicción compatible de la realidad de que queda mucho trabajo por hacer para consolidar un acuerdo de desnuclearización definitivo.

El exdirector adjunto de la CIA Michael Morell se encargó hoy de lanzar una advertencia en ese sentido: «La entrevista entre Trump y Kim va a ser mucho más complicada. Auguro un largo proceso de negociaciones en el que Estados Unidos pedirá la desnuclearización total y Corea del Norte ofrecerá sólo una desnuclearización parcial. No será fácil».

Pese a que el histórico camino hacia la paz coreana no ha hecho más que empezar, el reconocimiento del mérito de Trump dio paso hoy a las primeras voces que demandan el Premio Nobel de la Paz para el presidente estadounidense, junto con sus homólogos, el chino Xi Jinping, y los dos coreanos, Kim Jong-un y Moon Jae-in. Entre ellas, la del experto Bremmer. La idea también fue apuntada por Lindsay Graham, uno de los senadores republicanos más críticos con el presidente estadounidense.

.