David Davis
David Davis - AFP

El Reino Unido propone una unión aduanera transitoria tras el Brexit

El Gobierno británico pide un período provisional de tres años -hasta 2022 al menos- para el intercambio libre de mercancías tras la salida de la Unión

CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

El Gobierno británico ha presentado su primera propuesta formal sobre el Brexit que consiste, esencialmente, en aplazar temporalmente lo que se sabe que serán efectos negativos para su economía y su sector exterior. Es decir, por ahora se mantiene la tesis de un divorcio a cámara lenta frente a quienes preconizan una ruptura tajante. Pero Londres sigue sin entrar en los aspectos que el resto de países han pedido que se pongan en primer plano, que son los derechos de los ciudadanos europeos y la factura del finiquito financiero, sobre lo que los británicos no dicen nada claro todavía.

Según el documento hecho público ayer, Londres pretende negociar con Bruselas una especie de «unión aduanera temporal» que se mantenga después de la salida del Reino Unido de la UE, o lo que es lo mismo «un período de transición» de tres años -hasta 2022 al menos- durante el cual el país podría mantener «una estrecha relación» económica con la unión aduanera europea, mientras completa la negociación de acuerdos comerciales con otros países del mundo. «Un enfoque -dice el documento publicado ayer- sería tener una unión aduanera temporal entre el Reino Unido y la UE» y «durante este período de transición que será negociado con Bruselas, el Reino Unido tratará de negociar ambiciosos nuevos acuerdos comerciales de todo el mundo». Pero, legalmente, mientras sea miembro de la UE, el Reino Unido no tiene capacidad jurídica para negociar acuerdos con otros países, ya que es competencia comunitaria. Y la Comisión Europea ya ha advertido de que no habrá acceso al mercado europeo solo para las mercancías, si se excluyen las otras tres libertades: de movimiento de servicios, de capital y -lo más delicado- de personas.

Sin avances

En unas declaraciones al canal de televisión ITV, el ministro para el Brexit y negociador principal David Davis dijo que por ahora las negociaciones con Bruselas van «bien», aunque los representantes europeos consideraron que la última ronda fue un desastre y que no se avanzó prácticamente nada. Davis aseguró, sin embargo, que no hubiera aceptado su cargo si no tuviese la confianza de llegar a obtener un buen acuerdo para el Reino Unido. No opina lo mismo James Chapman, que fue su jefe de Gabinete y que ayer mismo publicó una serie de textos en las redes sociales diciendo que Davis es «perezoso e incompetente» y que no tiene ni idea de lo que va a pasar con la salida de la UE. Este se defendió diciendo que Chapman es un «remainer», es decir, partidario de seguir en la UE.

En todo caso, el negociador no ha salido de los aspectos puramente comerciales en sus consideraciones. «Nosotros les vendemos a ellos bienes y servicios por valor de 230.000 millones de euros anuales. Ellos nos venden a nosotros 290.000 millones de euros. Hay en juego muchas cosas. Nosotros queremos salir mejor de lo que estamos, pero ellos también». Según Bruselas, se trata, por el contrario, de minimizar los daños que inevitablemente se van a producir.

Cuando faltan menos de dos semanas para la próxima ronda negociadora, el ministerio británico para el Brexit insiste en pedir ese período de transición que a su juicio proporcionará «el tiempo necesario para constituir nuestros futuros acuerdos aduaneros» y aportará «seguridad a las empresas y la capacidad de tener una transición suave». Los sectores económicos más relevantes han empezado a advertir que están notando los efectos de la incertidumbre que supone la ausencia de un enfoque claro de lo que supondrá la salida del bloque comunitario.

No hay tiempo

Los expertos consideran que será extremadamente difícil, si no imposible, negociar un nuevo pacto comercial con la UE antes de que el país tenga que salir formalmente del bloque el 27 de marzo de 2019, aunque no se haya llegado a un acuerdo global. Por ahora, el argumento negociador se centra en aplazar y suavizar lo que se prevé que puede ser un aterrizaje traumático. «Nuestro objetivo -dice el documento- es asegurar el comercio con la UE de la mejor manera posible y tener la oportunidad de forjar acuerdos comerciales en todo el mundo».

Las negociaciones de salida de la UE comenzaron de forma efectiva en junio centradas en tres cuestiones principales: los futuros derechos de los ciudadanos europeos que permanecerán en el Reino Unido, el cálculo financiero del divorcio y la cuestión de la frontera irlandesa. La parte comunitaria se quejó de que los británicos no habían presentado ninguna propuesta. Londres ha dicho que publicará su posición respecto al delicado problema de la frontera entre la República de Irlanda y el Ulster, pero insiste en no decir nada sobre el principio de que hay que zanjar las cuentas pendientes antes de seguir con otros detalles.