El régimen comunista calcula que «aún tardará cien años en modernizar China»

PABLO M. DÍEZ | PEKÍN
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Un siglo o incluso más. Ese es el tiempo que el régimen chino calcula que tardará en modernizar este país. En treinta años de apertura al capitalismo, la otrora China comunista ha vivido la mayor transformación de su historia y ya le disputa a Japón el puesto de segunda economía mundial. Pero, con una población de más de 1.300 millones de habitantes, su Producto Interior Bruto (PIB) per cápita (2.951 euros) se sitúa en el número 100 del planeta a la altura de otros países en vías de desarrollo, como Albania y Jordania.

Consciente de las enormes desigualdades que ha provocado su extraordinario crecimiento económico y con la renta urbana triplicando ya a la rural, Pekín aprobó ayer una lluvia de millones para gastos sociales en la clausura de la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento orgánico del régimen donde sus casi 3.000 diputados pertenecen al Partido Comunista.

«China ha hecho grandes progresos, pero el desarrollo de Pekín y Shanghai no representa a todo el país. En pueblos situados a sólo 150 kilómetros de la capital veo una enorme brecha con las ciudades», reconoció el primer ministro, Wen Jiabao, quien estimó que «se tardará aún cien años, o incluso más, en modernizar China».

Mientras la agricultura y el campesinado recibirán 818.300 millones de yuanes (88.249 millones de euros), el presupuesto prevé 318.500 millones de yuanes (34.348 millones de euros) para la extensión de la seguridad social. Todo un cambio político con respecto al neoliberalismo del anterior presidente, Jiang Zemin.

El régimen también se ha propuesto dignificar la vida de los «mingong», los campesinos que emigran de los pueblos a las ciudades en busca de trabajo. Con dichos traslados pierden las exiguas garantías sociales que les proporciona el «hukou» (certificado de residencia) de su localidad natal, como la atención sanitaria y la educación de sus hijos, por lo que se convierten en ciudadanos de segunda sin apenas derechos. Dentro de sus políticas sociales, el Gobierno pretende reformar el sistema del «hukou» para garantizar a los emigrantes internos la sanidad y la escolarización gratuita de sus hijos.

Prensa: preguntas pactadas

La recuperación económica centró la multitudinaria rueda de prensa que el primer ministro ofreció tras la clausura de la Asamblea, donde respondió a preguntas de los periodistas previamente pactadas.

Wen Jiabao mostró su preocupación por el repunte de la inflación y la burbuja inmobiliaria y rechazó las presiones externas para apreciar la moneda nacional. En el plano internacional, acusó al presidente de EE.UU., Barack Obama, de violar la soberanía de China por reunirse con el Dalai Lama y venderle armas a Taiwán, y pidió a Washington garantías de solvencia para los miles de millones de dólares en bonos del Tesoro que conforman sus reservas de divisas.