Mohamed Jatamí abandona ayer en Davos la sede del Foro Económico MundialREUTERS

Los reformistas iraníes apuestan por el ayatolá Sistani en Irak

RAMÓN PÉREZ-MAURA ENVIADO ESPECIAL
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DAVOS. El que durante décadas ha sido Foro Económico Mundial es hoy, más que nunca, un foro de debate político en el que buena parte de su actividad en la primera jornada de esta edición ha estado centrada en lo que sucede en Irak e Irán. En verdad, la economía y la política nunca han estado disociadas. El presidente iraní cree que ambas forman parte del diálogo necesario para el progreso.

Mohamed Jatamí llegó a Davos horas después de haber amenazado con dimitir. Y con los ánimos más calmados aseguró que sus colegas y él han exigido elecciones libres y que seguirán al servicio del pueblo. Preguntado si en la línea del diálogo que defiende aceptaría reunirse hoy en Davos con el vicepresidente norteamericano Dick Cheney, aseguró que el diálogo al que él se refiere es «el de académicos y hombres sabios» y que para poder dialogar con Estados Unidos «hace falta respeto mutuo».

Se negó a aceptar la afirmación del presidente Bush en su discurso del Estado de la Unión, pronunciado la víspera, en el que el mandatario norteamericano afirmó que Libia e Irán han reaccionado a la presión de Estados Unidos, reclamó el derecho de Irán a disponer de tecnología nuclear moderna para uso pacífico y describió con acidez la política de Estados Unidos en Afganistán e Irak como un fracaso: «No han cogido a Bin Laden y Al Qaida no ha cesado de ser una amenaza terrorista», afirmó respecto al primer país, y respecto al segundo, dijo que fue invadido a la búsqueda de armas de destrucción masiva y para establecer una democracia y ahora «sabemos que la opinión pública fue engañada respecto a las armas y el ayatolá Sistani ha pedido elecciones directas pero los ocupantes se oponen».

El secretario del Foreign Office, Jack Straw, defendió los logros alcanzados en Irak desde la caída del régimen de Sadam (45.000 policías trabajando, 17.000 proyectos de reconstrucción en marcha, nuevo banco central y nueva moneda, reducción de la criminalidad...). Mas todo ello se confronta con una difícil situación política interna en la que surge con fuerza la figura del ayatolá Alí Sistani evocado por el presidente iraní Jatamí.

Frente a la petición de Sistani de que se celebren elecciones de forma inmediata, Straw anunció en Davos que Kofi Annan ha aceptado enviar a Irak una misión técnica de Naciones Unidas con el fin de averiguar si es posible celebrar esas elecciones antes de junio. Algunos observadores interpretaban esto como una concesión de los ocupantes a la exigencia de Sistani, pero el tono y la sonrisa de Straw apuntaban más bien a que le cuesta creer que sea posible llegar a otra conclusión más que la de que ahora no es posible celebrar esos comicios con garantías.

Jatamí se refirió repetidamente a Sistani, algo que puede tener una doble lectura. De una parte, el lógico apoyo al dirigente chií más importante de Irak. Pero de otra, el respaldo a un ayatolá cuya visión del papel del Islam en la política difiere radicalmente de la que tienen los radicales del régimen iraní. De hecho, el profesor Olivier Roy, del Centre National de la Recherche Scientifique, prestigioso estudioso de los movimientos islámicos, aseguró que Sistani no es un revolucionario y no quiere ver un Irak pasado por una revolución islámica como la de Irán. Sistani ha estado refugiado en Irán durante los años de Sadam y conoce los errores de ese sistema, lo que le lleva a defender una nítida separación Iglesia/Estado, algo que no le granjea amigos en ciertos círculos de Teherán entre los que el presidente Jatamí tampoco es popular. De hecho, para Roy, los más reticentes a un Irak controlado por la mayoría chií probablemente son esos radicales iraníes.

La ciudad iraquí de Nayaf es mucho más importante para los chiíes que Qom o Teherán. Durante años Sadam impidió las peregrinaciones masivas a Nayaf. Pero ahora es cuestión de tiempo el que esto vuelva a ocurrir y ello desplazará el centro del chiísmo fuera de Irán por primera vez desde el triunfo de la revolución islámica hace un cuarto de siglo.

Straw defendió la intervención militar en Irak recordando que hace un año Sadam desafiaba la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad. «Si no hubiéramos hecho nada, el mundo sería hoy más inseguro. Y son muy pocos los iraquíes que no crean hoy que Irak está mejor ahora que bajo Sadam». En todo caso Straw admitió que es mucho lo que queda por hacer, pero aseguró que «toda la comunidad internacional está hoy detrás de Irak».