El rechazo a los judíos crece de manera espectacular en Francia

Grupos ultras acusan a Macron de estar asociado al «capitalismo judío»

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Los actos antisemitas crecieron un 74 por ciento en Francia el 2018: profanación de cementerios, amenazas físicas, vandalismo, «ejecuciones simbólicas», un asesinato en los últimos 15 meses, culminando una trágica historia de violencia y crímenes.

Christophe Castaner, ministro del Interior, hizo recientemente este balance del crecimiento del antisemitismo: «Se propaga como un veneno, ataca, pudre los espíritus, asesina».

Castaner aludía al asesinato de dos ancianas, Sarah Halimi y Mireille Knoll, viudas, judías, asesinadas a cuchilladas, con una frialdad atroz, en unas condiciones que relanzaron, en su día, entre el 2017 y el 2018, la emergencia trágica de un «nuevo antisemitismo nacional».

Esas dos muertes habían sido precedidas, hace años, por la muerte de un obrero marroquí, apaleado y arrojado al Sena, al final de una manifestación de Jean-Marie Le Pen, el 1995. Desde entonces, desde hace más de veinte años, el antisemitismo ha continuado creciendo y propagándose con manifestaciones siempre inquietantes.

Durante las peores jornadas de la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, varias «familias» de ultraderecha racista y antisemita, organizaron «ejecuciones simbólicas» de Emmanuel Macron y otros personajes públicos asociados al «capitalismo apátrida y judío».

Según las estadísticas oficiales, el antisemitismo creció un 74 % el año pasado: 311 actos antisemitas el 2017, 541 actos anti semitas el 2018. Crece, asimismo, la gravedad de ese tipo de ese tipo de delincuencia racista: 358 amenazas físicas; 102 atentados contra la propiedad privada; 183 «acciones»… que oscilan entre la violencia física, las tentativas de asesinato, y un asesinato, el año pasado, tras otro asesinato un año antes.

A la violencia física, ensangrentada, de manera recurrente, se añade la violencia simbólica, moral. Atizaron la más viva inquietud, hace meses, las imágenes de varios cementerios judíos profanados con cruces ganadas. Gran impacto tuvieron, en su día, las imágenes de Simone Veil -política legendaria, figura mítica, deportada con su familia, en Auschwitz- manchadas con cruces gamadas y una sola palabra: «Juden».

La inmensa mayoría de las acciones, violencias y profanaciones anti semitas son cometidas, en Francia, por grupúsculos que se encuentran a la extrema derecha de la extrema derecha tradicional de la familia Le Pen.

Varios de esos grupúsculos comenzaron a crecer hace diez años, presentándose como partidos «antigentuza».