Casi la mitad de los invitados rechazan acudir a la despedida del expresidente alemán Wulff
El expresidente alemán Wulff, durante la ceremonia de su despedida - afp

Casi la mitad de los invitados rechazan acudir a la despedida del expresidente alemán Wulff

Cuatro de sus predecesores declinan asistir a la ceremonia, con honores militares. El antiguo jefe de Estado dimitió por supuesta corrupción

berlín Actualizado:

La despedida este jueves con honores militares del expresidente alemán Christian Wulff, que dimitió por un escándalo de corrupción el 17 de febrero, se ha caracterizado porc un toque de retreta militar que se ha visto salpicado por el el fragor de atronadoras «vuvuzelas», en protesta por el escándalo que persigue al dimitido político.

La marcha nocturna de soldados con antorchas ha adoptado así perfiles casi humillantes, más que de honor, en la que Wulff se ha visto arropado por Angela Merkel -la canciller y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lo colocó en la presidencia en junio de 2010- y por unos dos centenares de invitados.

Mientras en el patio del Palacio de Bellevue, la sede presidencial, Wulff y su esposa Bettina aparentaban aplomo, de la calle llegaba el retumbar de las trompetas de plástico arquetípicas del Mundial de Sudáfrica 2010, portadas por unos 250 ciudadanos convocados por internet.

Dentro del palacio, en la recepción a puerta cerrada, Wulff ha agradecido la asistencia de los presentes, admitió que cuando accedió al cargo nunca imaginó que lo dejaría prematuramente «y de esta forma» y ha asegurado que afrontaba la nueva etapa que se abre en su vida «con curiosidad».

Boicot no declarado

La protesta de la calle -ruidosa, pero pacífica- no era el único lamparón a la ceremonia, datada en el siglo XVI y de por sí tradicionalmente odiada por la izquierda y el ecopacifismo alemán.

El ritual venía envuelto en una especie de boicot, no declarado, por un masivo rechazo de invitaciones al acto, entre ellas las de cuatro de sus antecesores en el cargo. «Bild» revela que más de 160 de los 369 invitados a la ceremonia prevista para esta tarde en el Palacio de Bellevue, sede de la Presidencia germana, han comunicado que no acudirán, lo que supone, según el citado diario, una humillación para Wulff.

Además de los cuatro expresidentes alemanes Horst Köhler, Roman Herzog, Richard von Weisaecker y Walter Scheel, han anunciado su ausencia personalidades de alto rango como el presidente del Tribunal Constitucional, Andreas Vosskuhle, o los cuatro vicepresidentes del Bundestag, el parlamento germano. También han rechazado la invitación más de una docena de embajadores, entre ellos los de Francia, Polonia, Rusia y Turquía, y una abultada lista de altos militares e incluso un ministro, el liberal Dirk Niebel, titular de Cooperación Económica y Desarrollo.

Daño permanente

Casi un 80% de los alemanes ha expresado su deseo de que el Presidente federal sea elegido por sufragio directo y no por la Asamblea Federal, compuesta por los diputados del Bundestag y otros tantos delegados elegidos por las cámaras regionales de los 16 estados federados germanos. Según una encuesta del instituto demoscópico YouGov encargada por la agencia Dpa y publicada este jueves, un 73% de los ciudadanos consultados cree además que Wulff no debería retornar a la vida política tras su dimisión. Un 44% estima que la actuación de Wulff en el escándalo de corrupción y tráfico de influencias que provocó su dimisión dañará de manera permanente la figura del Presidente de Alemania.

Wulff presentó la dimisión el 17 de febrero, tras dos meses de escándalo continuado por presunto amiguismo y corrupción en sus tiempos de jefe del Gobierno del estado de Baja Sajonia. Las sospechas, que van desde tratos de favor a empresarios amigos a la aceptación de un crédito en condiciones ventajosas, no arreciaron tras anunciar su dimisión y la semana pasada la fiscalía de Hannover registró su domicilio privado, en Baja Sajonia.

La elección de su sucesor tendrá lugar el 18 de marzo, para lo que se cuenta con una cómoda victoria de Joachim Gauck, disidente en tiempos de la Alemania comunista y candidato consensuado entre el Gobierno y la oposición socialdemócrata-verde.