Un seguidor del derechista Jair Bolsonaro, durante la jornada electoral en Brasil
Un seguidor del derechista Jair Bolsonaro, durante la jornada electoral en Brasil - Afp

Recesión económica, corrupción y violencia, los retos del nuevo presidente de Brasil

El mandatario afronta la necesidad de unir a un país dividido tras las elecciones

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

El nuevo presidente de Brasil tendrá como principal desafío unir un país muy dividido y desgastado por una de las elecciones más polarizadas de su historia. Son 208 millones de brasileños que esperan un país más seguro, menos corrupto y que renueve la autoconfianza, que vuelva a ser una de las economías más potentes del mundo.

Uno de los principales desafíos será afrontar la fuerte desigualdad económica, que se ha recrudecido en cuatro años de crisis política y recesión. El otro es mantener el combate a la corrupción y atacar los desvíos multimillonarios de fondos públicos, que han mermado las inversiones en infraestructura, sanidad y educación, esenciales en el gigante emergente.

En cuatro años, la Operación Lavacoches combatió duramente la corrupción, llevando a la prisión a ejecutivos, magnates e importantes políticos de todos los partidos, entre ellos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), el líder popular más importante de Brasil hasta la ascensión de Jair Bolsonaro.

Empresas paralizadas

Por otro lado, ese proceso de limpieza judicial derribó a la presidenta petista Dilma Rousseff, dejó en su lugar un impopular presidente, Michel Temer, y afectó también la economía, al paralizar las principales empresas del país, responsables por un 13% del PIB.

Brasil necesitará salir de la recesión de cuatro años, que ha afectado incluso a empresas españolas que son algunas de las principales inversoras del país. El nuevo mandatario deberá recuperar la confianza en la economía y abrir nuevas oportunidades a 13 millones de desempleados.

La seguridad ha sido otra de las exigencias de los electores en esta disputa. En la actualidad se registran cerca de 63.000 muertes al año y más de 600.000 brasileños presos en cárceles que son verdaderas mazmorras, sin derechos humanos mínimos.

La inseguridad pública en estados del norte del país y en Río de Janeiro, o la sensación de ella en estados como Sao Paulo donde los índices de violencia son bajos, han calentado el debate sobre la liberación del porte de armas. Brasil es también uno de los principales productores de drogas del continente, ruta del narcotráfico mundial a África y Europa.

El nuevo gobierno deberá enfrentar el crimen organizado, controlar las fronteras por las que pasan drogas y el contrabando de armas, preservando la Amazonía.

La crisis de los venezolanos

En las relaciones exteriores, el presidente deberá buscar salidas para recibir el flujo, cada vez más fuerte, de refugiados venezolanos y presentar una postura firme frente al gobierno de Nicolás Maduro, que ha sido un tema clave en el debate de esta elección.

Otro reto será defender los valores esenciales de la Constitución brasileña de 1988, especialmente la libertad de expresión, y especialmente el combate a las noticias falsas, que fueron protagonistas en las redes sociales, alimentadas por militantes en ambos lados del tablero.