Raúl Castro exige «volver a la tierra» para evitar la quiebra

Raúl Castro exige «volver a la tierra» para evitar la quiebra

El presidente cubano celebra sus tres años al frente del régimen enterrando las viejas consignas como el «patria o muerte»

ABC | HOLGUÍN
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Raúl Castro advirtió ayer a sus compatriotas de que para combatir la crisis económica es necesario dejar a un lado las consignas que alentaron la revuelta liderada por su hermano, Fidel Castro, optar por el pragmatismo y dedicarse a reactivar la economía de la isla. Castro lanzó tan «revolucionario» mensaje durante la tradicional celebración del aniversario del asalto al cuartel de la Moncada -el episodio que originó la revolución cubana hace 56 años-, que coincide con su tercer año en la jefatura del Estado.

Durante su discurso en el día de la Rebeldía Nacional, como se conoce a la celebración de la efeméride, Castro insistió en que el país caribeño debe «volver a la tierra» para hacer frente a la frágil situación económica en que se encuentra el país caribeño.

«No es cuestión de gritar «patria o muerte», «abajo el imperialismo», «el bloqueo nos golpea». Mientras, la tierra está ahí esperando nuestro sudor». El mandatario clamó así ante los miles de asistentes que se congregaron en la plaza Calixto García de Holguín, en la localidad natal de los Castro, una zona donde aún son visibles las daños causados por el ciclón «Ike» que arrasó la isla en septiembre de 2008. De las 125.000 viviendas destruidas en toda la provincia, sólo se han recuperado la mitad hasta ahora, recordó el presidente cubano.

Fragilidad económica

Los gastos ocasionados por la devastadora ola de huracanes y ciclones del año pasado, pérdidas que cifró en 10.000 millones de dólares, se suman al desequilibrio en la balanza de pagos. El régimen teme que las exportaciones se reduzcan en más de 500 millones de dólares en 2009. Cuba importa el 80 por ciento de los víveres que consumen sus más de 11 millones de habitantes, una cifra que no se ve afectada por el embargo comercial que aplica EE.UU. desde 1962, que no prohíbe la importación de alimentos y medicinas. El resultado es una peligrosa falta de liquidez.

«Es [cuestión] de seguridad nacional producir en el país», destacó Castro, quien aseguró que el régimen ya ha dispuesto 690.000 hectáreas en usufructo a campesinos y que más de la mitad de las fincas ya se encuentran desprovistas de maleza. Castro ironizó sobre la actitud de algunos compatriotas, que le exigen millones de pesos para cultivar las tierras. «No sé cómo hacían nuestros abuelos». Hasta un «joven de la tercera edad» como él, añadió, es capaz de sembrar árboles. Tanta preocupación por las cuestiones económicas no anuló, sin embargo, el espíritu revolucionario que encarna su hermano y compañero de armas. «Bajo la dirección del jefe de la revolución, Fidel Castro, por grandes que sean las dificultades y peligros, seguiremos adelante».