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El rabino herido en el tiroteo de San Diego: «es un milagro que no esté muerto»

Yisroel Goldstein, perdió sus dos dedos índices cuando levantó las manos en defensa y el pistolero le disparó

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El rabino herido en el tiroteo en una sinagoga en San Diego, California, dijo que «es un milagro que no esté muerto» y que los asesinatos por odio sin sentido basados en la religión deben terminar, según ha informado el diario británico «The Guardian».

«Estamos siendo segados como animales», dijo el rabino Yisroel Goldstein, perdió sus dos dedos índices cuando levantó las manos en defensa y el pistolero le disparó.

Goldstein se quedó fuera de la sinagoga después de ser dado de alta del hospital el domingo por la tarde, con ambas manos fuertemente vendadas, y se atragantó al recordar cómo Lori Gilbert Kaye, una congregante y vieja amiga, se arrojó frente a él y fue asesinada en el ataque el día anterior.

«Lori tomó la bala por todos nosotros», dijo el rabino y recordó haberla visto en el vestíbulo de la sinagoga con su marido, Howard, un médico, y cómo se estaban sonriendo el uno al otro. Momentos después escuchó disparos y se encontró cara a cara con el pistolero.

«Lo miré y él tenía gafas de sol, no podía ver sus ojos, no podía ver su alma. Hubo más tiros», narró.

En una entrevista telefónica con la CNN mientras estaba en el hospital recordó que los eventos se desarrollaron tan rápido que no estaba seguro de algunos detalles. Pero testigos presenciales dijeron que Lori Kaye se arrojó entre el hombre armado y Goldstein.

Fuera de la sinagoga después de su salida del hospital, luego de la cirugía, Goldstein dijo: «Veo a Lori en el suelo. Entonces Howard Kaye, que es como un hermano para mí, está tratando de resucitarla».

Testigos presenciales dijeron que pasaron unos momentos en el caos antes de que Howard Kaye se diera cuenta de que la mujer afectada a la que atendía era su esposa.