Momento en que el buque ruso Almirante Vinogradov está a punto de abordar al USS Chancellorsville - Afp / US Navy

¿Quién tuvo la culpa en el incidente entre los buques de guerra de Rusia y EE.UU.?

El capitán de navío retirado José María Pery aclara a quién le correspondía evita la colisión entre el USS Chancellorsville y el destructor Almirante Vinogradov

Madrid Actualizado: Guardar
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Estados Unidos y Rusia se acusan mutuamente de haber estado a punto de causar este viernes un desastre en alta mar. El crucero USS Chancellorsville y el destructor Almirante Vinogradov se quedaron a pocos metros de colisionar después de que ninguno de los dos buques desviara su rumbo hasta el último momento. Ambos países responsabilizan a la otra parte del incidente al ser la que realizó una maniobra peligrosa e infringir las normas de navegación marítima. Ni siquiera se ponen de acuerdo en dónde sucedió: la Marina estadounidense sostiene que fue en el Mar de Filipinas y la rusa que ocurrió en el Mar de la China Oriental.

¿Quién tuvo realmente la culpa?

En los dos vídeos sobre los hechos difundidos por la Marina estadounidense, tomados desde supuestamente desde el Chancellorsville, se ve al barco ruso aproximarse con mayor velocidad desde atrás por estribor, casi hasta impactar contra su casco.

José María Pery Paredes, capitán de navío de la Armada española retirado y con 38 años de servicio a sus espaldas, no tiene dudas sobre quién tuvo la culpa en este incidente.

Según explica, en caso de dos embarcaciones que navegan con rumbo de colisión, la regla general es que tiene prioridad aquella que lo hace a estribor de la otra. Es decir, es la que se encuentra a babor la que debe gobernar para evitar que se produzca la colisión.

Sin embargo, esta regla no se aplica cuando el barco que llega por estribor «alcanza» al otro, esto es, que se aproxima al otro por la parte de popa.

El capitán de navío Pery Paredes especifica que para que se considere que una nave está alcanzando a otra debe aproximarse «a cinco cuartas de su proa» (de proa a popa hay un total de ocho cuartas). Dicho de otro modo, que su trayectoria esté a 112,5 grados o más de la proa de la otra embarcación.

«El ruso lo venía alcanzando»

«Para mí está claro», afirma sobre el incidente entre los dos buques a la vista de la información disponible y los vídeos difundidos. Considera que el destructor ruso es el culpable, porque se aprecia con nitidez que «viene por la aleta del estadounidense». «El barco ruso lo venía alcanzando porque su derrota venía más de cinco cuartas abierto de la proa del americano», sostiene. La propia estela del Almirante Vinogradov, añade, indica que venía alcanzando al buque de EE.UU.

Además, a su juicio «no parece verosímil» la versión de la Flota Rusa del Pacífico, según la cual el USS Chancellorsville alteró súbitamente su rumbo y cortó el paso al destructor Almirante Vinogradov. Según explica el oficial de la Armada retirado, el barco estadounidense estaba realizando operaciones aéreas, recogiendo un helicóptero, lo cual le obliga a «ponerse a rumbo», de manera que «llevaría izada la señal de capacidad de maniobra restringida».

«Si el ruso va alanzando y el otro no puede variar de rumbo, no tiene ni pies ni cabeza que el ruso pretenda tener razón», concluye.

Imagen del incidente entre los dos barcos
Imagen del incidente entre los dos barcos - Reuters / US Navy

Aunque en los vídeos no se observa el final del incidente, se muestra convencido de que el barco ruso fue el que en el último momento varió su rumbo para apartarse del estadounidense y que no se produjera la colisión.

«Un riesgo para la seguridad»

El veterano marino español también ve «claro» que con esta operación «se ha puesto en riesgo la seguridad», ya que puede suceder que el timonel no logre efectuar con pleno éxito la maniobra para evitar el abordaje y que el desenlace sea peor que el que ha habido en esta ocasión.

El capitán de navío José María Pery Paredes expresa su sorpresa por un incidente de esta naturaleza. En su opinión, «este tipo de maniobras», en las que se intenta intimidar o incordiar a un barco contrario y forzarle a variar el rumbo, «recuerdan la época de la crisis» entre la Unión Soviética y EE.UU. «Pensé que este tipo de operaciones estaban trasnochadas», comenta.