Putin y Xi Jinping inauguran el primer gaseoducto entre Rusia y China

La inmensa tubería que llevará en nombre «Fuerza de Siberia» suministrará al país vecino 38.000 millones de metros cúbicos anuales, casi el 10% del consumo de gas en China, para un periodo de 30 años

Corresponsal en Moscú Actualizado: Guardar
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Los presidentes ruso y chino, Vladímir Putin y Xi Jinping inauguraron hoy, a través de videoconferencia, el primer gaseoducto con el que Rusia suministrará gas a China. Putin ha señalado desde la ciudad balneario de Sochi que «estamos ante un evento histórico, no solo para el mercado mundial de la energía, pero sobre todo para usted y para mi, para Rusia y China».

La inmensa tubería que llevará en nombre «Fuerza de Siberia» suministrará al país vecino 38.000 millones de metros cúbicos anuales, casi el 10% del consumo de gas en China, para un periodo de 30 años. El contrato, que se firmó en mayo de 2014 por el gigante energético ruso Gazprom y la china CNPC, asciende a unos 360.000 millones de euros. Los trabajos de construcción han durado cinco años.

La materia prima procede de las regiones siberianas de Irkutsk y Yakutsk y lo que se ha inaugurado hoy es un tramo de gasoducto de 2.200 kilómetros desde el yacimiento Chayandinski en Yakutia hasta Blagovéshensk, en la frontera con China.

En la siguiente etapa habrá que construir todavía un tramo de 800 kilómetros para conectar los campos de Koviktinski con Chayandinski, con lo que la longitud total de la tubería será de 3.000 kilómetros. Gazprom ha cifrado el coste de la construcción del gaseoducto en cerca de 50.000 millones de euros. China, por su parte, tendrá que extender la línea gasística hasta llegar a Shanghái.

El esquema inicial de suministro, según el responsable de departamento de exportación de Gazprom, Andréi Zótov, será de 5.000 millones de metros cúbicos de gas en 2020, 10.000 millones en 2021, unos 15.000 en 2022 y los 38.000 millones de metros cúbicos previstos en el convenio se deberán alcanzar en 2025.

El jefe del Kremlin subrayó en su alocución que el actual contrato «es el mayor firmado entre nuestro países en la historia del sector gasístico nacional». Putin señaló también que con el nuevo gaseoducto «la cooperación entre Rusia y China en el terreno energético alcanza un nuevo nivel cualitativo».

Rusia logra así diversificar su oferta energética y estrechar lazos con China en un momento cuando en Estados Unidos se levantan voces contra el gaseoducto Nord Stream-2 en Europa y algunos países de la UE abogan por reducir la dependencia de los carburantes rusos. China compra también a Rusia el gas licuado que sale de la planta del Ártico de Sabetta (Yamal).

Ante las turbulencias que padecen las relaciones entre Pekín y Washington, China busca fortalecer su alianza con Rusia, algo que en Moscú también viene bien ante el aislamiento que Occidente ha impuesto tras la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. Los presidentes de China y Rusia llevan una ritmo de reuniones bilaterales de cinco por año. La última cumbre de ambos líderes que se celebró en la capital rusa fue el pasado mes de junio.