El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ayer en una recepción en el Kremlin. Reuters

Putin cierra en Cuba su mayor base de espionaje fuera de Rusia

MÉXICO. Enrique Serbeto, corresponsal
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Diez meses después de haber asegurado junto a Fidel Castro que la base de escuchas de Lourdes era un elemento muy importante para Rusia, Vladimir Putin ha cambiado de opinión y ha anunciado formalmente el cierre de estas instalaciones en territorio cubano, aludiendo a razones presupuestarias.

Ayer tarde, aún no se había producido una reacción oficial cubana a esta noticia que priva al régimen castrista de unos ingresos de 200 millones de dólares anuales.

PRESIÓN DE EE.UU.

La base de Lourdes era probablemente la base de escuchas más importante de Rusia fuera de su territorio y la principal instalación militar que tuvo la desaparecida Unión Soviética en el hemisferio occidental, y Estados Unidos había solicitado reiteradamente el cierre de esta reliquia de la guerra fría, que permitía a los generales rusos estar al corriente de muchas comunicaciones militares estadounidenses.

Da la impresión de que esas presiones, que según fuentes diplomáticas condicionaban la firma de un acuerdo de asistencia financiera, y los apuros de Rusia para completar el presupuesto militar han acabado por convencer a Vladimir Putin de la necesidad de cerrar estas instalaciones.

El pasado diciembre, cuando visitó oficialmente La Habana, el presidente ruso dijo que la base militar de escuchas «funciona plenamente al servicio de los servicios militares de Rusia» y «parcialmente» de los cubanos y que «seguirá en funcionamiento y se promoverá su actividad».

Sin embargo, en menos de un año el gigantesco centro de espionaje, que ocupa 72 kilómetros cuadrados y está situado a vista de pájaro de la costa norteamericana, ha pasado a la historia. Según expertos militares, esta base le costaba a Rusia 200 millones de dólares anuales de alquiler y unos 300 más para su mantenimiento y el de los 1.500 militares que la tenían en funcionamiento.

Con este presupuesto, el Ejército ruso dice que puede comprar y utilizar una veintena de satélites de espionaje.

OTRO CIERRE EN VIETNAM

Moscú anunció también ayer el cierre de su base militar en Cam Ranh (Vietnam), originalmente construida por Estados Unidos durante la guerra. El Gobierno ruso no ha aclarado si la base de Lourdes será completamente desmantelada o si por el contrario cederá una parte de las instalaciones al Ejército cubano.

El comunicado oficial de las autoridades de Moscú dice que la cooperación política entre los dos países va a continuar, pero algunos observadores consideran que si los norteamericanos han tenido algo que ver en la decisión de Vladimir Putin, es muy improbable que hayan aceptado que la base y su infraestructura técnica queden en manos del régimen castrista.

Según Rusia, Cuba le debe unos 20.000 millones de dólares, pero el Gobierno de La Habana no reconoce esa deuda más que en términos de una antigua «cooperación amistosa» por la que no se siente obligado a pagarla.

Muchos se preguntan ahora cuál será el futuro del único resto de la que fue una apabullante presencia en la isla, la central nuclear de Juaragua, aunque a la vista de lo que ha sucedido con la base de Lourdes es fácil adivinarlo.

CENTRAL NUCLEAR

Con las obras de construcción paradas desde 1992, Moscú ha tenido que seguir invirtiendo más de 30 millones de dólares para que la selva no se la trague y ya en diciembre Fidel Castro le dijo que no estaba interesado por el proyecto, sobre todo si tiene que pagarlo.