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Elecciones en EE.UU. 2012: Puerto Rico vota si quiere ser el Estado número 51

Los boricuas, ciudadanos americanos, deciden en referéndum el 6 de noviembre la relación de la isla con los Estados Unidos

madrid Actualizado:

El próximo 6 de noviembre los habitantes de Puerto Rico decidirán si quieren mantener su condición de territorio dependiente de los EE.UU., si optan por la independencia o si desean convertirse en el estado número 51 de la nación yanqui. El mismo día en el que los Estados Unidos eligen a su presidente, los boricuas dirán en referéndum qué estatus quieren que tenga la isla.

Puerto Rico, que cayó en manos norteamericanas tras el «desastre del 98», es desde 1952 Estado Libre Asociado (ELA) a los Estados Unidos. Los boricuas, ciudadanos americanos desde 1917, han mantenido con su voto este estatus hasta hoy. No está claro qué opción va a ser la escogida por la mayoría de los puertorriqueños en este referéndum, pero tal y como afirma Felicísimo Valbuena, catedrático experto en comunicación política de la Universidad Complutense de Madrid, «históricamente las favoritas han sido el estatus actual –de Estado Libre Asociado-, y la estadidad o integración plena como uno más de los Estados Unidos. La independencia es una opción muy minoritaria».

«El Congreso estadounidense podría revocar la autonomía cuando quisiese»

Han sido tres los plebiscitos que se han celebrado en Puerto Rico sobre su estatus: en 1967, 1993 y 1998. En los dos primeros la opción del Estado Libre Asociado (60,4% de los votos en 1967 y 48,6% en 1993) se impuso a la de la estadidad (39% en 1967 y 46,3% en 1993). Pero en 1998 el ELA sólo recibió el 0,1% de los votos y la opción de la estadidad (46,5%) sólo se vio superada por la de «Ninguna de las opciones anteriores» (50,3%), que fue la claramente triunfadora. Por otra parte, el independentismo consiguió sus mejores resultados en el plebiscito de 1993, con un magro 4,4% de los votos.

En la consulta del próximo 6 de noviembre se harán a los puertorriqueños dos preguntas. A la primera los boricuas responderán si quieren mantener el actual estatus de la isla. En la segunda podrán escoger entre la estadidad, la independencia y el ELA Soberano, similar al actual. El Partido Popular Democrático (PPD) defiende la permanencia del statu quo de Estado libre Asociado, el gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP) la estadidad, y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) la secesión. Así, en este referéndum el PPD ha pedido el «Sí» para la primera pregunta, y el PNP y el PIP han pedido el «No», opción que en caso de triunfar daría validez a lo que los puertorriqueños votasen en la segunda pregunta.

Una isla muy dependiente

Aunque sea un «Estado Libre», lo cierto es que la autonomía de Puerto Rico es más bien limitada. «La defensa nacional, la acuñación de moneda, las relaciones exteriores y la administración de Correos y Aduanas son cosa de Washington», explica Luis Carlos Grandal, experto en política internacional de la Universidad Carlos III de Madrid. La dependencia política boricua de los EE.UU. es total. «Puerto Rico no se va a convertir en un estado independiente entre otras razones porque no tiene soberanía para hacerlo. El Congreso de los Estados Unidos les permitió una constitución, pero los congresistas podrían revocar la autonomía puertorriqueña cuando quisiesen», advierte Grandal.

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De todas maneras, existen razones económicas y sociales a favor de la plena integración de la isla en la Unión. «La economía de Puerto Rico es totalmente dependiente de los Estados Unidos. Las empresas más importantes son norteamericanas y, junto con el turismo, la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses en la isla es decisiva en este sentido», afirma Grandal. En opinión del profesor la isla no puede permitirse el lujo de cortar las amarras que le unen a los norteamericanos. «La renta per cápita de Puerto Rico es de algo más de 24.000 dólares, mientras que en los Estados Unidos el estado más pobre, Misisipi, tiene una renta superior a los 30.000».

Grandal también cree que existen muchos argumentos sociales a favor de la estadidad. «La población de Puerto Rico sigue sufriendo muchas deficiencias en materia sanitaria y de salubridad y tener más presencia política en Washington ayudaría a la isla en este sentido. Hay municipios con muchos problemas de suministro de agua y electricidad, y en eso no están en las mismas condiciones que cualquier norteamericano». Con todo, el principal problema de Puerto Rico es la criminalidad. «El año pasado batieron el récord de asesinatos con 1.136 y el FBI dio un duro golpe a la corrupción policial de la isla con una operación que se saldó con más de 100 agentes y funcionarios asociados al narcotráfico detenidos», afirma el profesor.

Lo que ganarían y perderían

Si la isla decidiese ser uno más de los Estados Unidos de América los boricuas ganarían peso político al poder elegir congresistas con voz y voto en Washington, pero tendrían que pagar más impuestos. José Antonio Gurpegui, director del Instituto Franklin de Investigación en Estudios Norteamericanos y catedrático de la Universidad de Alcalá, recuerda que voten lo que voten el 6 de noviembre, la isla no tendrá la última palabra. «No sólo deciden los puertorriqueños, los Estados Unidos también tendrían que decir si quieren o no que la isla sea el estado número 51», explica.

«Los boricuas de Florida serán quienes escojan al próximo presidente»

Lo cierto es que si Puerto Rico se convirtiese en ese nuevo estado habría que hacer cambios en la bandera norteamericana, que tendría que mostrar una estrella más. Pero de todas maneras, Gurpegui cree que la isla escogerá seguir como está. «En la situación actual los puertorriqueños reciben infinitamente más de lo que dan a los norteamericanos, así es que no creo que les interese mucho la independencia ni ser uno más de los Estados Unidos».

En cualquier caso, el próximo 6 de noviembre los boricuas también podrán votar al gobernador de Puerto Rico y al presidente de los Estados Unidos, en este último caso sólo desde suelo yanqui, no desde la isla. Salga quién salga elegido, Obama o Romney, el próximo presidente norteamericano lo será también de Puerto Rico. Sobre estas elecciones, Gurpegui recuerda de su reciente viaje a EE.UU. lo que le contó el responsable de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Florida, Ángel Cardec: “Según decía, los puertorriqueños de Florida serán quienes escojan al próximo presidente porque en ese estado tan decisivo son la única minoría aún indecisa». En el «Estado Soleado» se han registrado para votar en estas presidenciales unos 150.000 boricuas.