Una puerta abierta hacia la libertad
Pancarta antichavista que alude al «derrotado» presidente, durante la protesta del sábado en Caracas REUTERS

Una puerta abierta hacia la libertad

Los grupos de médicos de la isla están infiltrados por espías del G2 cubano que vigilan sus movimientos

LUDMILA VINOGRADOFF | CORRESPONSAL CARACAS
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Con su revolución bolivariana, Venezuela se ha convertido en un atractivo centro de espionaje en el que confluyen los últimos vestigios de la Guerra Fría y del Telón de Acero. De ahí, es el puente ideal para escapar a terceros países, que en el caso de los médicos cubanos se ha visto frenado temporalmente por las informaciones en la prensa.

Las recientes confesiones del doctor Keiler Moreno al «Nuevo Herald» de Miami, en el sentido de que los últimos siete médicos tuvieron que pagar sobornos a funcionarios venezolanos y cubanos para salir del aeropuerto caraqueño de Maiquetía hacia Estados Unidos, «han quemado, por ahora, el camino a otros cubanos que planeaban desertar por vía aérea», aseguran a ABC fuentes que pidieron conservar el anonimato.Los médicos cubanos han venido a trabajar en los centros de salud llamados «Barrio Adentro», el programa social bandera que el presidente Hugo Chávez ha establecido desde 2006 en los sectores populares. De Venezuela han desertado 500 médicos de un total de 2.000 fugados en la última década.

Infiltrados

Cada grupo de 15 o 20 médicos que se incorpora a los programas sanitarios está infiltrado por dos agentes del G2 cubano. «Y ninguno sabe quién es el espía ni su jefe. Entre ellos hay mucha desconfianza por las delaciones y la sospecha de quién va a desertar. Los agentes que se hacen pasar por médicos en los Barrios Adentro y en los Centros de Diagnóstico Integral son simples enfermeros que recetan la misma pastilla (analgésicos) a todos los pacientes», añaden las fuentes.

Una invasión

En Venezuela hay entre 40.000 y 50.000 cooperantes cubanos: médicos, enfermeros, entrenadores deportivos, agricultores, constructores, asesores y técnicos. Todos tienen cédula venezolana. «Es una invasión y no cooperación bilateral», afirma el ex canciller Luis Alfonso Dávila. La mitad de los cooperantes son agentes de inteligencia.

«Además de espiar a los cubanos mediante el denominado «CI» o Control Interno, brindan seguridad al jefe de Estado, controlan y levantan información confidencial de todo lo que ocurre en el país. Por eso Chávez dice que lo sabe todo», añaden las fuentes.

La directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, señala a ABC que es «un atentado contra el Estado y una traición a la patria» que áreas estratégicas como las FF.AA., la policía política, la oficina de identificación y extranjería, los registros mercantiles y de propiedades, notarías, aduanas y aeropuertos, estén en manos de los agentes cubanos.

El G2 está en todas partes. Incluso tiene pinchados los teléfonos de los partidos políticos. A los opositores Copei y Acción Democrática les graba las conversaciones desde edificios aledaños. También controla la parte financiera de la banca pública. Asesora a Chávez en la compra de armamento a Rusia y Bielorrusia. Y en los convenios militares y nucleares con Irán, según denunciaron el ex embajador venezolano Thor Halvorssen y el periodista Alexis Ortín a la agencia Efe.

«Chávez paga con un presupuesto paralelo a los cubanos. A los médicos les asignan 3.500 dólares, pero el gobierno cubano les da sólo 1.500 dólares y se queda con el resto. Aun así es atractiva la oferta y todos quieren venir a Venezuela porque en la isla tienen un miserable salario de 17 dólares», agregan las fuentes consultadas.

Los desertores se cuidan mucho de hablar de sus planes. Si los descubren, chantajean a su familia en Cuba y les quitan el beneficio salarial. En las marchas de protesta consiguen quien les ayude a escapar. Cuando no es por el aeropuerto de Maiquetía, los cubanos con cédula venezolana huyen por la frontera terrestre con Colombia o por mar. De Guiria, en el Estado Sucre, se trasladan a Trinidad y Tobago. De ahí en avión a España, Argentina o Chile. Pero prefieren ir a EE.UU. desde Jamaica o Santo Tomás.