l primer ministro checo Andrej Babis (C), rodeado de personal de seguirdad, poco antes de pronunciar su discurso con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia
l primer ministro checo Andrej Babis (C), rodeado de personal de seguirdad, poco antes de pronunciar su discurso con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia - EFE

El primer ministro checo no quiere recibir «ni a un solo inmigrante»

Polonia, Hungría y Eslovaquia han mostrado también su rechazo al reparto

Corresponsal en BerlínActualizado:

«Cuando digo que no quiero recibir ni a un solo migrante, esto es un símbolo muy concreto», dijo ayer el primer ministro checo, el populista Andrej Babis, según Radio Praga. Con estas declaraciones dejó claro que sigue considerando sinónimos los términos inmigrante y refugiado, así como que no retrocederá ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE. El jefe del Ejecutivo checo reclama que la Unión Europea tenga una política común en relación a la inmigración y el asilo, pero rechaza el modelo de reparto de refugiados por cuotas entre los Estados miembros. Considera que la prioridad es reforzar la seguridad interna, llegar a acuerdos con países de África y mejorar las condiciones de vida en ese continente.

El Gobierno checo aprobó a principios de junio la suspensión unilateral de su participación en el sistema de reasentamiento de refugiados impulsado por la UE, alegando motivos de seguridad. El acuerdo europeo de 2015, planteado por la Comisión Europea, establece unas cuotas para acoger a un total de 160.000 solicitantes de asilo llegados a Italia y Grecia de forma proporcional entre los países europeos. Hasta ahora solo se ha reubicado a poco más de 18.000 y Praga, que apenas ha admitido a una veintena de los 2.691 refugiados que se habían sido asignados como cuota, insiste en que no recibirá a nadie más por esa vía, que considera paralizada.

Polonia, Hungría y Eslovaquia han expresado igualmente su rechazo a la acogida de solicitantes de asilo. Eslovaquia y Hungría incluso han cuestionado estas cuotas y su obligatoriedad ante los tribunales europeos. El propio ministro de Interior checo, Chovanec, ha explicado que será su oficina la encargada de coordinar una respuesta de este grupo de países ante cualquier movimiento al respecto por parte de la Comisión Europea.

Estas declaraciones tienen lugar en periodo preelectoral, dado que los checos votan en octubre, en elecciones legislativas, y la inmigración es uno de los temas de campaña tratados con mayor intensidad. La mayoría de los checos rechazan en las encuestas que su país siga recibiendo refugiados o inmigrantes de países musulmanes, aunque el porcentaje de rechazo se ha reducido en 11 puntos porcentuales desde otoño pasado, situándose actualmente en el 58%. El 82% de los ciudadanos, no obstante, considera a los refugiados una amenaza para la seguridad europea, para la paz en el mundo el 71% y para la seguridad en la República Checa el 68%. Así lo documenta un reciente estudio del Centro para las Investigaciones de la Opinión Pública (CVVM), que revelan que la postura de los checos frente a los refugiados es la más favorable desde octubre de 2015.