Gadafi, tercera víctima de la llamada primavera árabe
De izquierda a derecha, el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh; el dictador libio, Muamar al Gadafi, y el exmandatario de Egipto, Hosni Mubarak - REUTERS

Gadafi, tercera víctima de la llamada primavera árabe

La muerte del dictador pone fin a meses de guerra civil en Libia. Los gobernantes de Siria, Yemen y Baréin se aferran al poder

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Las revueltas populares, que comenzaron en diciembre del pasado año en la ribera sur del Mediterráneo, han supuesto el derrocamiento del egipcio Hosni Mubarak, del tunecino Ben Alí y del libio Muamar al Gadafi, muerto este jueves en Sirte. Mientras los gobernantes de Siria, Bashar al Asad; Yemen, Abdalá Saleh; y Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, se aferran al poder.

El último en caer hasta el momento es el antiguo hombre fuerte de Libia, quien huyó el pasado 22 de agosto del palacio presidencial, cercado por las tropas revolucionarias, y ha permanecido hasta este jueves escondido en su ciudad natal, Sirte.

Túnez

Ben Alí, ex presidente de Túnez, abandonó el poder el 14 de enero de 2011 tras una revuelta popular que arrancó el 17 de diciembre anterior. La espita que incendió el país fue la decisión de un joven licenciado que trabajaba de vendedor ambulante de suicidarse prendiéndose fuego en protesta por su precaria situación y la prepotencia de las autoridades.

Ben Alí logró huir a Arabia Saudí junto a su segunda esposa, Leila Trabelsi, y el 15 de febrero de 2011 sufrió, según una cadena francesa, un accidente cerebrovascular que le dejó temporalmente en coma.

En abril la justicia tunecina abrió 18 procesos judiciales contra él y su familia y pidió su extradición. Ya ha sido juzgado en rebeldía en relación con tres causas y condenado a penas que suman 66 años y seis meses de cárcel, por delitos de posesión ilegal de armas y estupefacientes, malversación de fondos públicos y corrupción inmobiliaria. Este domingo, Túnez celebra elecciones generales multipartidistas libres tras 24 años de tiranía.

Egipto

El 11 de febrero de 2011 el presidente egipcio,Hosni Mubarak, renunció a la Presidencia tras dieciocho días de disturbios en el país. Un tribunal egipcio congeló sus bienes y le prohibió salir de Egipto, ahora gobernado por una Junta Militar presidida por el que durante dos décadas fue su ministro de Defensa, Mohamad Husein Tantawi. En abril fue hospitalizado por una «crisis cardiaca» y desde entonces aparece en público, en los juicios emprendidos contra él, en camilla.

En agosto comenzó un juicio, que aún sigue, contra él y sus hijos Alaa y Gamal, y el extitular del Interior Habib el Adli, todos ellos acusados de asesinato premeditado e intento de homicidio de manifestantes durante las protestas.

Las protestas populares contra el régimen de Mubarak, en medio de una enorme crisis económica y una gran división en la élite política y militar, encontraron en el empeño de Mubarak en colocar como sucesor a su hijo Gamal uno de los catalizadores de la revuelta, que supo también aprovechar las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Siria

Bashar al Asad, jefe del Estado de Siria y secretario general del Partido único Baaz, ascendió al poder en el año 2000 tras la muerte de su padre Hafez el Asad. Al principio, su ascensión al poder llegó acompañada por la esperanza de una reforma económica, política y social que una década después se ha evaporado.

En la actualidad, él y su familia dirigen la represión más sangrienta en toda la región al tiempo que denuncia supuestas conspiraciones internacionales. Este miércoles, la Liga Árabe anunció que el próximo 26 de octubre enviará una comisión a Siria para tratar de propiciar la apertura de un diálogo entre el régimen y la oposición, tras haber recibido el visto bueno de las autoridades de Damasco.

La actitud del régimen y la crudeza de la represión, que ha causado la muerte a cerca de 3.000 personas (según cifras de la ONU) desde que las protestas estallaran a mediados de marzo, ha ocasionado también deserciones militares.

Yemen

Aalí Abdala Saleh, militar de carrera, en el poder desde 1978 cuando gobernaba Yemen del Sur y era un país dividido, mantuvo el cargo tras la reunificación en 1990, y ha amagado con ofertas de renunciar al poder que no se han materializado. A estas protestas se unió a finales de febrero el líder de la influyente tribu Hashid, Husein Abdalá al Ahmar, antiguo aliado de Saleh.

El mandatario regresó el pasado 23 de septiembre por sorpresa a Yemen, tras permanecer convaleciente en Arabia Saudí durante más de tres meses después de sufrir heridas graves en un atentado en la mezquita del palacio presidencial Saná, el 3 de junio. Durante los meses en lo que estuvo ausente cedió el poder provisionalmente a su vicepresidente, Abdarabu Mansur Hadi.

Bahréin

El rey bareiní, Hamad bin Isa al Jalifa, se mantiene al frente del país, pese a las protestas de miles de ciudadanos en demanda de reformas democráticas, que comenzaron el 14 de febrero y en las que han muerto más de una veintena de personas y miles más han resultado heridas o detenidas, según la oposición.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado que en la represión y enjuiciamientos posteriores han sido represaliados incluso los médicos y sanitarios que atendieron a los heridos en la plaza de la Perla, donde se concentraban los manifestantes. Igualmente han denunciado el apoyo militar saudí y la venta de armas estadounidenses.