El presidente de Indonesia confirma la muerte de uno de los máximos responsables de los atentados de Bali

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El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, anunció este miércoles que uno de los líderes más buscados de la organización terrorista Yemáa Islamiya, organización terrorista del sudeste asiático responsable de los atentados de Bali en 2002, fue abatido ayer en el transcurso de una redada efectuada por la Policía indonesia en las afueras de Yakarta. "Hoy puedo anunciarles que tras una exitosa operación policial contra el terrorismo que tuvo lugar ayer en Yakarta, podemos confirmar la muerte de Dulmatin, uno de los mayores terroristas del sudeste asiático", anunció Yudhoyono durante un discurso pronunciado ante el parlamento de Australia, país en el que se encuentra de visita oficial.

Las fuerzas de seguridad de Indonesia abatieron a Dulmatin, en busca y captura desde que la explosión de varias bombas causara la muerte de 202 personas en dos clubes nocturnos de Bali. Otros dos milicianos murieron en el marco de distintas operaciones policiales desarrolladas el martes en el sur de Yakarta. Dulmatin, que ha proporcionado entrenamiento a milicianos talibán en Afganistán, era el mayor especialista de Yemáa Islamiya en la fabricación de explosivos. El Gobierno de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por su captura.

En 2006, Dulmatin había logrado escapar herido de una operación policial desarrollada por las fuerzas de seguridad de Filipinas. Jemáa Islamiya es la organización terrorista más sanguinaria del sudeste asiático, región en la que opera. La unidad antiterrorista de la Policía indonesia, el destacamento 88, ha lanzado varios operativos en todo el país desde que el pasado mes de febrero se descubriese un campo de entrenamiento terrorista en la provincia de Aceh, en el norte de Indonesia.

Se creía que Dulmatin estaba trabajando en Filipinas para las milicias de Abu Sayyaf, una organización terrorista vinculada a Al Qaeda. Desde los atentados de Bali, las autoridades indonesias han capturado o abatido a más de 400 supuestos milicianos. De ellos, 250 han sido condenados por los tribunales y tres han sido ejecutados por pelotones de fusilamiento.