El presidente de Haití reconoce que falta «coordinación» para repartir la ayuda
Un niño haitiano observa el desembarco de marines estadounidenses. / Reuters

El presidente de Haití reconoce que falta «coordinación» para repartir la ayuda

AGENCIAS
PUERTO PRÍNCIPE Actualizado: Guardar
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"Un país no muere, un pueblo no muere. Vamos a levantarnos, los haitianos van a tomar consciencia de que no se puede construir en cualquier lado, que hace falta estabilidad política para construir con continuidad". Éste es el mensaje de esperanza que ha querido lanzar el presidente haitiano, René Préval, una semana después del terremoto que ha devastado el país más pobre de América. Escasas horas después, el país caribeño ha sido de nuevo castigado con un seísmo de 6,1 grados en la escala de Ritcher.

Préval ha señalado que "las cosas comienzan a entrar en orden" y las autoridades empiezan a "controlar la situación desde un punto de vista psicológico y de la capacidad de gestión". El presidente ha agradecido la ayuda internacional enviada y ha indicado que el país sigue necesitando apoyo exterior. Tras unos primeros instantes de caos, los haitianos "han entendido la amplitud de la catástrofe y con calma y una solidaridad cada vez más organizada vamos a salir", ha dicho Préval. "La prioridad es socorrer a los que están bajo los escombros, quitar los cadáveres de las calles para evitar una catástrofe sanitaria, llevar a estancias temporales a los que todavía están en las calles y aportarles lo necesario para su alimentación", ha agregado.

En declaraciones a Radio Francia Internacional (RFI), el presidente haitiano ha reconocido que existen problemas de coordinación del reparto de la ayuda internacional "que llega muy rápido" y el país "no está preparado para recibirla". "Cuando (la ayuda) llega, nos dicen: ¿Dónde están los camiones para transportarla, y los almacenes?", ha asegurado Préval. El presidente ha indicado que "lo importante" en los próximos días será "coordinar la ayuda para saber en qué cantidades, cuándo y cómo hay que distribuirla".

Préval ha afirmado que su país "no tiene ningún problema ideológico" para recibir la ayuda internacional, en particular de Estados Unidos, tras el terremoto sufrido el pasado día 12. El mandatario haitiano ha descartado cualquier polémica por la llegada de los marines estadounidenses a Haití, un país que Washington ya invadió en el pasado. "Colaboramos con diversos socios. Los estadounidenses están bajo la égida de la fuerza de Naciones Unidas, quien está al cargo de la seguridad", ha concluido.

121 personas rescatas con vida

Mientras, los equipos de rescate continúan repartiendo ayuda y buscando víctimas bajo los escombros. En las últimas 24 horas, los equipos de socorro han sacado vivas a cuatro personas más, incluido un bebé de 22 días y a un niño de tres años, con lo que la cifra de rescatados ha llegado a 121.

En el punto máximo de la operación de salvamento, participaban 52 equipos terrestres, compuestos por un total de 1.820 colaboradores y 175 perros. Una semana después del terremoto, permanecen 36 equipos que todavía tratan de encontrar supervivientes, tras los recates de los últimos días que muchos consideran casi milagrosos.

75.000 muertos

Por su parte, la Dirección de la Protección Civil (DCP) ha estimado en 75.000 el número de víctimas mortales del terremoto, 250.000 los heridos y más de un millón de personas sin hogar. Según sus datos, en el departamento de Sureste, la ciudad más afectada ha sido su capital, Jacmel, mientras que en el departamento de Oeste el seísmo ha arrasado seis ciudades, Carrefour, Grand-Goave, Gressier, Léogane, Petit-Goave y la capital del país, Puerto Príncipe, donde la mitad de los edificios han quedado destruidos.

Al respecto, los habitantes de Léogane han lamentado que las labores de salvamento se estén centrando en Puerto Príncipe en detrimento de otras localidades situadas a unos pocos kilómetros de la capital. "Es como si Haití se limitase a Puerto Príncipe", aseguran los vecinos. Leogane ha quedado destruida en un 90% y se teme que haya entre 20.000 y 30.000 muertos, pese a lo cual apenas les llegan servicios de rescate, recursos o atención médica y dependen plenamente "de la solidaridad" de sus propios habitantes.