El emperador Akihito de Japón sonríe a su salida de su residencia de invierno en la Hayama
El emperador Akihito de Japón sonríe a su salida de su residencia de invierno en la Hayama - EFE

Preocupación en Japón por la salud del Emperador Akihito

El soberano, de 84 años, suspende su agenda oficial por falta de riego sanguíneo en el cerebro

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Cunde la preocupación en Japón por la salud del Emperador Akihito, que tiene ya 84 años y abdicará el 30 de abril de 2019 al no sentirse con fuerzas para seguir en el trono. Añadiendo un nuevo problema a su lista de dolencias, el soberano tuvo que suspender ayer su agenda oficial por orden del médico.

Tras despertarse con mareos y fuertes sudores, su esposa, la Emperatriz Michiko, llamó al doctor del palacio, quien le detectó «síntomas de vértigo y náuseas debido a una anemia cerebral», que consiste en falta de riego sanguíneo y requiere reposo completo. Así lo anunció el portavoz del Gobierno nipón, Yoshihide Suga, según informa la agencia France Presse.

Obligado a permanecer en cama, el Emperador no pudo recibir a la Princesa Ayako, hija de uno de sus primos, para darle sus bendiciones antes de su boda. En su lugar lo hizo la Emperatriz Michiko, que cumplirá algunos de sus compromisos mientras su marido permanece bajo observación médica.

Esta nueva recaída vuelve a alertar sobre su delicado estado de salud, que ha obligado a limitar sus apariciones públicas. Hace dos años, Akihito conmocionó a la conservadora sociedad nipona al desvelar su intención de abdicar, ya que el último monarca que renunció al trono fue el Emperador Kokaku en 1817. Tras aprobar el Parlamento en julio del año pasado la ley que permitirá su abdicación, no prevista en la Constitución, el Emperador Akihito dejará el Trono del Crisantemo el 30 de abril de 2019. Al día siguiente le sucederá su hijo, el Príncipe Heredero Naruhito, de 58 años.

Aunque la actividad del Emperador se había reducido, su agenda incluía cada año más de 250 encuentros oficiales y 75 viajes dentro de Japón y al extranjero. Para aliviarle de tan pesada carga, la Casa Imperial nipona ha cancelado buena parte de dichos actos o se los ha asignado al Príncipe Naruhito.

Historial médico

Nacido el 23 de diciembre de 1933, Akihito lleva en el trono desde 1989 y ha sufrido varios problemas de salud que le han obligado a someterse a importantes operaciones. En 2003 fue intervenido de un cáncer de próstata y, en 2012, pasó cuatro horas en el quirófano para una operación de «bypass» en el corazón.

Cuando Akihito se retire, el pueblo japonés lo despedirá con todos los honores al haberse ganado su cariño. Y eso que no lo tenía fácil debido al trágico pasado militar del imperio del Sol Naciente. Su padre, Hirohito, se libró de ser juzgado por los Aliados tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, pero se vio desposeído de su carácter divino y la monarquía quedó reducida a una institución meramente ceremonial.

Tras sucederlo en 1989, en una fastuosa ceremonia de proclamación después de diez meses de luto, Akihito tuvo que enfrentarse al estallido de la burbuja inmobiliaria y a la crisis financiera que sacudió a Asia a mediados de los 90. Tocaban tiempos difíciles para la hasta entonces boyante economía nipona, que lleva ya dos décadas estancada.

A pesar de estos problemas, sus súbditos valoran el carácter reconciliador de Akihito, quien durante su reinado ha recordado en varias ocasiones las atrocidades cometidas por el Ejército imperial nipón durante la invasión de buena parte de Asia. En su modernización de la monarquía nipona, probablemente la más antigua del mundo gracias a sus 1.300 años de historia, Akihito fue el primer soberano en casarse con una plebeya, Michiko, en 1959. Ahora, también será el primer monarca de la era moderna de Japón en abdicar.