Colin Powell, secretario de Estado norteamericano, ayer en Davos EPA

Powell advierte a Irak que se le acaba el tiempo y no descarta un ataque unilateral

EE.UU. asegura tener aun más evidencias contra Irak y las dará a conocer en los próximos días, incluso las que demostrarían los vínculos de Al Qaida con Sadam

ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL. DAVOS (SUIZA)
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El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo ayer que Washington está dispuesto a ir en solitario a la guerra, aunque todavía confía en convencer a los más reticentes Gobiernos europeos para que se unan a la operación destinada a derrocar a Sadam Husein. El Rey Abdalá de Jordania, que habló poco después en la misma tribuna, lo resumió en una sola frase: «La guerra con Irak ya es prácticamente inevitable y haría falta un milagro para encontrar una solución pacífica».

Con una presencia tan apabullante de líderes políticos y económicos de todo el mundo, no es de extrañar que en Davos se acabe por respirar una atmósfera que recuerda mucho a la de las Naciones Unidas, sólo que aquí no hay votaciones ni resoluciones específicas. Por eso, el discurso de ayer de Powell no estaba solamente dirigido a un numerosísimo auditorio, sino sobre todo a los ministros de Asuntos Exteriores europeos que se reúnen hoy en Bruselas para tratar de obtener una posición común sobre la crisis iraquí.

Para convencer a los más reticentes, el secretario de Estado quiso evitar calificativos hirientes como los que usó la semana pasada su colega en el Gabinete, el secretario de Defensa, quien se refirió a Francia y Alemania como «la vieja Europa», aunque él tampoco se mordió la lengua y les dijo que «el multilateralismo no debe ser un pretexto para la parálisis».

Sin esperanzas de cambio

Por el momento, Estados Unidos estudiará «cuidadosamente» el informe que hoy presentarán los inspectores de Naciones Unidas y que, posteriormente, se reunirán con los miembros del Consejo de Seguridad, donde en este momento hay cuatro países europeos, para al menos considerar formalmente las posibilidades. Pero no espera que las cosas cambien en considerar la posibilidad de un aplazamiento de meses, a menos que se produzca «un cambio radical en la actitud de Irak».

Estados Unidos asume que va a haber diferencias con al menos algunos de sus socios europeos y reconoce que, en estos momentos, las relaciones entre las dos orillas del Atlántico se vuelven a convertir en lo que Kissinger llamaba «la alianza turbulenta». Powell cree que «las diferencias son inevitables», pero «nadie en Europa debe confundirse y hablar de unilateralismo o arrogancia por parte de Estados Unidos». De alguna manera, el norteamericano dio la idea de que el presidente George W. Bush todavía querría contar con el apoyo de Europa para lanzar la guerra contra Sadam Husein, aunque esté a su alcance lanzar un ataque en solitario. «Queremos trabajar lo más cerca posible de Europa -dijo- y en eso pueden confiar en nosotros», pero también les dijo claramente que no retrocederán si «la guerra es la única manera de despojar a Irak de sus armas de destrucción masiva y seguiremos reservándonos nuestro derecho soberano a lanzar una operación militar contra Irak, solos o en coalición».

Para reforzar sus argumentos, dio alguna de las claves a las que Estados Unidos se refiere cuando dice con tanta vehemencia que Sadam Husein miente y que esconde las armas que los inspectores no son capaces de encontrar. Según Powell, desde las inspecciones hechas en 1996 hasta hoy, faltan numerosos elementos y componentes de armas de destrucción masiva. «¿Dónde están las pruebas de que han destruido las grandes cantidades de bacteria de carbunco (ántrax) que se habían detectado? ¿dónde están las 30.000 lanzaderas de armas químicas? ¿dónde están las tres toneladas de materiales importados para fabricar armas biológicas? ¿y los transportes? Estas son preguntas de vida o muerte ¿Cuánto tiempo más necesita Irak para responderlas?».

Nuevas evidencias

Washington, dijo, tiene aun más evidencias y las dará a conocer en los próximos días, incluso las que según Powell demostrarán que la nebulosa terrorista de Al Qaida llega hasta Bagdad, y muchas otras que usarán para justificar el desencadenamiento de un ataque contra Irak. Powell también se refirió al conflicto y aseguró que «con un intenso esfuerzo por parte de todos, la creación de una Palestina democrática, viable, es posible en 2005».

El objetivo de un Estado palestino de aquí a 2005 figura en el plan para buscar una salida al conflicto israelo-palestino que el cuarteto (EEUU, Rusia, ONU y Unión Europea) prometieron publicar formalmente tras las elecciones israelíes de mañana. «Para hacer realidad esta visión, los palestinos deben construir la confianza y tener una dirección diferente y nuevas instituciones», agregó, reafirmando así la desconfianza del Gobierno estadounidense respecto a la actual Autoridad Palestina. Los palestinos también tienen que renunciar «al terror y la violencia», agregó.

Fatalismo jordano

Poco después de Powell, habló el Monarca jordano y hubo que preguntárselo abiertamente para que se refiriera a la crisis iraquí. Lo hizo con un evidente tono de fatalismo, dando a entender que pase lo que pase «ya se ha puesto en marcha el mecanismo y será muy difícil, prácticamente un milagro, que se encuentre una solución diplomática» para evitar la guerra, por lo que solo queda esperar «que la vuelta de Irak a la comunidad internacional sea lo más rápida e indolora posible». Pero al mismo tiempo, con toda contundencia advirtió que esa operación contra Saddam no servirá para dar estabilidad a la región y que «nadie será inmune a los problemas entre Israel y Palestina. ¡Basta ya! El corazón del problema de Oriente Medio sigue siendo el conflicto palestino-israelí».

Con este panorama dibujado en Davos, todo el mundo aguarda a lo que suceda en esta decisiva semana que hoy comienza. Además de la presentación del informe de los inspectores de desarme de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad, mañana el presidente Bush pronunciará su discurso sobre el Estado de la Unión.