El presidente Bolsonaro juega al balón con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante un encuentro en Brasilia ilia,
El presidente Bolsonaro juega al balón con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante un encuentro en Brasilia ilia, - AFP

La popularidad de Bolsonaro se desploma en sus primeros 100 días de gobierno

Su popularidad, que en enero era del 67 por ciento, bajó al 51 por ciento en marzo

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

Polémicas, vínculos de familiares con corrupción, dimisión de dos ministros, y poca habilidad de comunicación y de gestión política, han mermado la popularidad del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en sus primeros 100 días de mandato, el período en que normalmente se espera una luna de miel. Los índices de popularidad del exmilitar están en caída libre, con un descenso de 30 puntos en los tres primeros meses.

Su popularidad, que en enero era del 67 por ciento, bajó al 51 por ciento en marzo, el peor nivel ya registrado por un presidente brasileño en los primeros tres meses del primer mandato, desde la redemocratización del país en 1985.

«La percepción de la población indica que el presidente Jair Bolsonaro no puede seguir actuando como si su inhabilidad política fuese la disculpa para un mal gobierno», alertó en un editorial el diario O Estado de São Paulo, sobre una frase del propio Bolsonaro, en que se justificaba diciendo que no nació para ser presidente. «Nací para ser militar», declaró la semana pasada, pidiendo que entiendan sus errores.

Según una encuesta publicada en abril por el Instituto Datafolha, el 30 por ciento de los brasileños considera su gestión «mala» o «pésima». Eso supone la peor valoración de un presidente electo de Brasil tras los primeros 100 días de gestión desde la redemocratización en 1985. En el mismo período, Fernando Collor tenía una desaprobación del 19 por ciento, Fernando Henrique Cardoso, un 16 por ciento; Lula da Silva, un 10 por ciento, y Dilma Rousseff, un 7 por ciento.

Líder confuso y gobierno desorganizado

«Brasil es víctima de un líder confuso y un gobierno desorganizado. Repartido por múltiples núcleos, sin coordinación o liderazgo político evidente, Bolsonaro vio sus primeros 100 días en el cargo, pasando en medio de conflictos internos, propuestas vacías y mensajes de un filósofo narciso», dice el politólogo Magno Karl, sobre la relación del presidente y sus hijos con el filósofo Olavo de Carvalho.

Carvalho ha influenciado el Gobierno en sus decisiones de política internacional, como la aproximación a Estados Unidos e Israel, o el nombramiento de ministros clave, como el canciller, Ernesto Araujo y el ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodrigues, destituido esta semana por medidas polémicas, como mandar a todas las escuelas a cantar el himno nacional.

Entre los problemas del mandatario, están su dificultad de articulación en el Congreso, donde no ha conseguido apoyo para impulsar una impopular reforma del sistema de jubilaciones, y el fracaso en la entrega de las 35 metas que prometió cumplir en sus primeros cien días de gobierno.

Bolsonaro prometió romper con el viejo modelo de la política brasileña de la que él mismo participó como parlamentario, por tres décadas. Su experiencia en el Congreso no le ha valido para negociar con las alianzas partidarias, ni con los intereses de los principales sectores económicos brasileños.

Su Partido Social Liberal (PSL), ahora segunda fuerza en el Congreso, es formado por novatos, sin habilidad política, que han protagonizado peleas de poder y dificultades para argumentar y presentar propuestas, así como el propio líder Bolsonaro, que parece seguir en campaña.

La dificultad política ha provocado reflejos negativos también en la economía, donde la expectativa de recuperación viene perdiendo aliento con señales de estancamiento. El desempleo sigue en aumento, llegando al 12,4% en febrero.

Pese, al desplome de la popularidad, un 59 por ciento de los brasileños aún tiene buenas expectativas y confía en que Bolsonaro puede hacer un buen Gobierno. Aún tiene tres años y siete meses por delante.