Policías y bandas de asaltantes se enfrentan a tiros en Haití

Policías y bandas de asaltantes se enfrentan a tiros en Haití

Soldados de EE.UU. completan el control del aeropuerto de Puerto Príncipe_ Ban Ki-moon pide a la UE una misión humanitaria bajo el amparo de la ONU

MANUEL M. CASCANTE | PUERTO PRÍNCIPE
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El aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe está tomado por militares estadounidenses que en las últimas horas han empezado a desembarcar hasta alcanzar una fuerza de diez mil soldados. Su objetivo es reconstruir un país desde los escombros de la más absoluta nada y desconcierto y poner los cimientos para garantizar la seguridad en la zona, tanto de los haitianos como de los cooperantes desplazados a Haití.

A los miles de cadáveres que aún permanecen en las calles se une ahora el peligro por el estallido final de una ola de violencia entre las distintas facciones haitianas así como por bandas dedicadas al pillaje. Ayer policías haitianos abrieron fuego contra saqueadores en un mercado de Puerto Príncipe, matando por lo menos a uno de ellos cuando fue alcanzado por una bala en la cabeza. Los enfrentamientos entre la policía y los saqueadores continuaron, y los refuerzos policiales llegaron al lugar armados con escopetas y fusiles de asalto. La Policía teme que la reorganización de las bandas criminales de Cité Soleil pueda hacer peligrar las labores de ayuda.

Los soldados de EE.UU. también han tomado el control, de forma discreta, de la cabeza de puente establecida en el aeropuerto de Las Américas, en Santo Domingo (República Dominicana), con el objetivo de canalizar la ayuda humanitaria.

Hoy, Visita de Bill Clinton

La «toma» de Haití por parte del Ejército de EE.UU. coincidió ayer con la llegada del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon -organización que ha reconocido que se enfrenta al mayor desastre al que jamás se han enfrentado- y con análisis más sosegados de la magnitud de la catástrofe que indican que todo puede ser peor de los esperado: «Entre 150.000 y 200.000 muertes», según manifestó el general al mando de las fuerzas estadounidenses en suelo haitiano. Hoy el ex presidente de EE.UU., Bill Clinton, visitará Haití. Su mujer, la jefa de la diplomacia de EE.UU., hizo lo propio en la noche del sábado cuando visitó el aeropuerto de la capital.

A EE.UU., la ONU, y al resto de países que han enviado un contingente militar a Haití se sumará hoy la Unión Europea como institución, seis días después de la tragedia. Hoy en Estrasburgo un consejo extraordinario acordará -bajo la presidencia de la Alta Representante para la Política Exterior y Seguridad Común, Catherine Ashton- un paquete inicial de 100 millones de euros para contribuir a la reconstrucción de Haití. Además el secretario general de la ONU propuso a la UE una misión en Haití amparada por Naciones Unidas. La UE también propondrá la celebración de una conferencia internacional para dar respuesta coordinada a la catástrofe humanitaria de Haití.

Sin reparto en las calles

En un rincón del aeródromo haitiano acampan las tiendas de la Agencia Española de Cooperación, que coordina toda la ayuda española enviada al país: médicos y rescatistas. Un diez por ciento de las vidas salvadas tras el terremoto del martes se debe a su tarea.

Roberto Rubio, presidente de Salvamento Ayuda y Rescate, que se ha sumado al operativo enviado por el Gobierno, asegura que «los medios de comunicación no han sobredimensionado la realidad de esta catástrofe. La Prensa recoge las informaciones oficiales, que tienden a ser exageradas para atraer la ayuda internacional, pero en este caso la dimensión transmitida es la correcta».

Rubio califica de «sorprendente» la «alta cifra» de personas salvadas bajo las montañas de cascotes y trozos de cemento en que se ha convertido la ciudad: siete adultos y un niño. «Las condiciones del clima, con tanto calor y sin agua, dificultan la supervivencia». A la misma hora, un camión recoge los cadáveres que se han ido acumulando, apilados, en el exterior de la morgue del Hospital Central.

Y mientras en el aeropuerto se acumula la ayuda humanitaria, en las calles apenas se ve reparto de agua ni comida para la población. La ausencia de Estado, anterior al seísmo y consustancial a la historia de Haití, impide la distribución, que sin una coordinación adecuada podría desembocar en disturbios que, hasta ahora, apenas se han producido. La invasión «yanqui» debería poner remedio a este problema en las próximas horas.