La capitana del Sea Watch 3, Carola Rackete - Reuters | Vídeo: AT

La Policía italiana detiene a la capitana del Sea Watch 3

Tras esperar en aguas internacionales a que llegase una invitación por parte de Italia o de otro estado de la Unión Europea que quisiese aceptar el barco, Carola Rackete decidió zarpar hacia la isla de Lampedusa, aunque ha sido bloqueada por buques del Gobierno italiano

Corresponsal en RomaActualizado:

Carola Rackete, 31 años, la capitana de la nave humanitaria Sea Watch, fue arrestada al alba por haber violado la orden dada por la Guardia de Finanzas para que detuviera su embarcación con 42 inmigrantes a bordo. En su maniobra para entrar en el puerto y esquivar la nave militar que le dio el alto, estuvo a punto de ocasionar una colisión con la embarcación de la Guardia de Finanzas. Luego, la capitana reconoció su error y pidió excusas a los militares italianos.

Poco antes de las dos de la madrugada, entre viernes y sábado, la Sea Watch atracó en el puerto de Lampedusa, mediante una acción por sorpresa de la capitana alemana, que entró en el muelle comercial sin autorización preventiva, invocando el estado de necesidad. Había amenazado con llevar adelante esa acción, y así lo hizo. Una hora después, la Guardia de Finanzas subió a bordo del barco con bandera de Holanda y gestionado por la ONG alemana Sea Watch, y detuvieron a la capitana, con la acusación de «resistencia y violencia contra nave de guerra», un delito que prevé una pena entre tres y diez años. La fiscalía de Agrigento ordenó el arresto domiciliario. De acuerdo con un decreto sobre seguridad recientemente aprobado por el gobierno, la Sea Watch será secuestrada y tendrá una sanción de 20.000 euros, que si no es pagada en los términos previstos, se elevará a 50.000 euros.

Acusación de la Fiscalía

Ante la justificación humanitaria y estado de necesidad que ha dado la capitana para actuar saltándose las órdenes de alto, el fiscal de Agrigento, Lugi Patronaggio, ha sido tajante: «Las razones humanitarias no pueden justificar actos de inadmisible violencia frente a quien, en uniforme, trabaja en el mar por la seguridad de todos».

Los 42 inmigrantes que fueron rescatados hace 17 días por la nave humanitaria, tras partir de Libia, fueron conducidos al centro de primera acogida de Imbriacola de Lampedusa, para ser identificados. Allí permanecerán hasta que sean repartidos en los cinco países europeos que han dado su disponibilidad para acogerlos.

El ministro del Interior, Matteo Salvini, ha exultado en Twitter con la detención de la capitana y ha calificado su operación de entrada en el puerto de Lampedusa como «acto de guerra»: «Capitana fuera de la ley arrestada. Nave pirata secuestrada. Maxi multa a la ONG extranjera. Todos los inmigrantes distribuidos en otros países europeos. Misión cumplida». El líder de la Liga, que había amenazado con mantener la nave en el mar hasta la Navidad, ha añadido: «Vergüenza por el silencio del gobierno holandés (país de bandera de la nave humanitaria). Tristeza por los parlamentarios italianos a bordo de una nave que no ha respetado las leyes italianas, atacando incluso una lancha rápida de nuestras Fuerzas del orden. Se ha hecho justicia».

En Italia ha suscitado enorme interés esta odisea de la Sea Watch, entre otras cosas, por la actitud de la capitana alemana desafiando a Salvini. Una parte de la izquierda la aplaudió y animó desde el inicio, cuando amenazó con desafiar el bloqueo de los puertos cerrados decretado por Salvini. «Forza capitana», llegó a titular «La Repubblica», periódico de izquierdas. Pero una mayoría, incluso parte de medios de la izquierda, consideran que no se puede justificar la ilegalidad cometida por la capitana Carola Rackete.