La policía alemana detiene al guardaespaldas de Bin Laden que residía en Alemania desde 2005

El tunecino Sami A. era uno de los encargados de la seguridad del fundador de Al Qaida después de los atentados del 11S y cuando éste era el terrorista más buscado del mundo

BERLÍNActualizado:

La Policía de Bochum (oeste de Alemania) detuvo este lunes al tunecino Sami A., de 42 años y exguardespaldas del jefe del red terrorista Al Qaeda Osama Bin Laden, quien residía como peticionario de asilo en Alemania desde 2005 junto con su esposa e hijos. La detención se produjo durante la visita que el detenido está obligado a acudir a la comisaría local diariamente, de acuerdo a las condiciones impuestas después de que se rechazara su petición de asilo y en atención a que está fichado como individuo peligroso por sus pasados contactos con el terrorismo islámico.

El tunecino Sami A. era uno de los encargados de la seguridad de Bin Laden después de los atentados del 11S y cuando éste era el terrorista más buscado del mundo. Ha sido declarado culpable por cuatro tribunales de pertenencia a Al Qaeda y apoyo al terrorismo, pero obtuvo el estatus de asilo político en Alemania debido a que en su país «tiene más probabilidades de sufrir torturas, tratos inhumanos o degradantes», según la sentencia en última instancia del Tribunal Administrativo Superior alemán emitida en abril de 2017. Esto significa que no puede ser deportado a Túnez y que Alemania debe otorgarle el mismo trato que al resto de los refugiados. Dado que pertenece a la lista de terroristas en suelo alemán y es objeto de vigilancia policial permanente, debe presentarse diariamente en una comisaría para fichar, pero ahí terminan sus responsabilidades. A cambio recibe subsidios por 1.167 euros al mes, con lo que vive él y toda su familia.

Sami A. vivía en la ciudad de Bochum, junto con su mujer y sus cuatro hijos de entre 4 y 11 años. Llegó a Alemania en 1997, como un estudiante de 21 años, y a partir de 1999 entró en contacto con Al Qaeda. En los años posteriores recibió entrenamiento en campos terroristas en Afganistán y escaló posiciones hasta pasar a formar parte de la guardia personal de Bin Laden hasta que éste se vio obligado a ocultarse en Abbottabad, Pakistán, cercado por las investigaciones internacionales, y redujo al máximo su séquito para no llamar la atención. El nombre de Sami A. apareció por primera vez en las investigaciones en 2006 y el alto Tribunal Administrativo de Münster lo ha declarado en una de las sentencias como «una grave amenaza para la seguridad pública», pero sigue sin poder ser deportado.

El de Sami A. no era un caso aislado. El número de procesos por terrorismo abiertos por la Fiscalía General alemana en 2017 asciende a cerca de 1.200, casi cinco veces más que el año previo. Según datos de la Fiscalía General, alrededor de mil de esos casos tienen un trasfondo islamista, frente a los apenas 200 registrados a lo largo del año pasado. El repunte de estas causas está poniendo al límite la capacidad de la Fiscalía General, la competente para las causas de terrorismo, que este organismo está derivando los casos menos graves a las fiscalías de los estados federados. Y uno de los motivos por el que se concentra en este país la presencia de terroristas es su generosa legislación de asilo combinada con unas ayudas sociales que garantizan la supervivencia sin necesidad de trabajar.