La polémica por los asentamientos enciende la visita de Abás a EE.UU.

PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL WASHINGTON
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Tras recibir hace diez días al israelí Benjamin Netanyahu, el presidente Obama se reunió ayer en la Casa Blanca con el palestino Mahmoud Abbas dentro de los renovados esfuerzos para propiciar negociaciones de paz en Oriente Medio. Aunque esta iniciativa de mediación se enfrenta a la reiterada insistencia por parte de Israel de seguir expandiendo sus asentamientos en Cisjordania y al este de Jerusalén.

Con un tono directo, firme y bastante poco habitual dentro de las privilegiadas relaciones entre Israel y Estados Unidos, Hillary Clinton ha sido la encargada de reiterar que la actual Casa Blanca considera como una cuestión fundamental la congelación absoluta de todos los esfuerzos de colonización judía. Hasta el punto de rechazar incluso las llamadas expansiones de "crecimiento natural" defendidas por el gobierno de Israel.

Según ha recalcado la secretaria de Estado, el presidente Obama "quiere que se detengan los asentamientos, sin excepciones para algunos asentamientos, puestos avanzados o crecimiento natural". En sus comentadas declaraciones tras una reunión con el ministro de Exteriores de Egipto, Hillary Clinton ha insistido en que "esa es nuestra posición y eso es lo que hemos comunicado muy claramente".

El gobierno de Israel ha replicado que "la vida normal" continuará en las comunidades judías establecidas en tierras disputadas. Lo que implica seguir construyendo para acomodar a las crecientes familias de colonos existentes. El ejecutivo israelí también ha reiterado que no piensa permitir nuevos asentamientos, que desmantelará los puestos establecidos de forma ilegal en los últimos años y que el estatus final de esas colonias será determinado en negociaciones con los palestinos.

A través del "New York Times", el gobierno de Israel también ha indicado que existía un entendimiento formal, informal y tácito con la Administración Bush sobre el crecimiento natural de los asentamientos judíos. Con tolerancia para nuevas construcciones dentro de zonas que Israel tiene intención de retener bajo cualquier acuerdo de paz con los palestinos.

Ante los esfuerzos de mediación de Estados Unidos, que serán detallados la semana que viene en un esperado discurso de Obama en El Cairo, Mahmoud Abbas y otros líderes palestinos han avanzado que no tiene mucho sentido volver a negociar con Israel sin una congelación de todos los esfuerzos de colonización judía. Solamente en la región de Cisjordania, los asentamientos judíos albergan a 300.000 israelíes entre 2,5 millones de palestinos.

George Mitchell, el enviado especial de la Casa Blanca, se encuentra negociando en estos momentos medidas que los países árabes vecinos de Israel podrían adoptar a cambio de una congelación de los asentamientos judíos. Entre esos incentivos figuran medidas como la apertura de oficinas comerciales o el otorgar visados de viaje a ciudadanos israelíes.

La hoja de ruta asumida en el 2003 establece claramente que Israel tiene la obligación de congelar "toda la actividad de asentamientos (incluido el crecimiento natural)". Muchos nacionalistas judíos insisten en su derecho fundamental a colonizar las tierras bíblicas de Judea y Samaria. Sin que falten otros israelíes partidarios de retener los territorios capturados en la guerra de 1967 por razones de seguridad. Como gesto de buena voluntad hacia la Administración Obama, el gobierno de Netanyahu ha destacado su voluntad de eliminar una veintena de asentamientos ilegales.