Un comandante norteamericano se dirige a su hombres destacados en Irak AFP

EE.UU. pide a sus aliados que mantengan tropas en Irak «al menos» hasta 2006

Para Bremer, una prematura retirada de la presencia militar internacional en Irak es una grave irresponsabilidad que podría interpretarse como una rendición

PEDRO RODRÍGUEZCORRESPONSALWASHINGTON.
Actualizado:

Al acercarse el primer aniversario de la caída de Sadam Husein, todo lo referente a fechas, plazos y calendarios se está convirtiendo en una cuestión central dentro de la problemática transición democrática en Irak. Pese al reiterado compromiso de EE.UU. para llevar a cabo el próximo 30 de junio una acelerada transferencia de soberanía, una retirada de las tropas extranjeras desplegadas en territorio iraquí no parece inminente.

El administrador Paul Bremer, en declaraciones al Corriere della Sera, solicitó a los aliados de EE.UU. que mantengan sus actuales despliegues militares en Irak «al menos hasta diciembre de 2005». Bremer ha argumentado que una salida inmediata antes de lograr la estabilización del país «sería una grave cuestión, un signo de rendirse al terrorismo»,

Más de 30 países mantienen en la actualidad tropas en Irak como parte de una fuerza total de 150.000 soldados liderada por EE.UU. Las aportaciones militares de países aliados están encabezadas por Gran Bretaña, con 11.000 soldados. España, que defiende una mayor implicación de la OTAN, mantiene un despliegue de 1.300 militares que junto a soldados centroamericanos integran la Brigada Plus Ultra.

En estos momentos, el Pentágono se encuentra realizando una masiva rotación de sus efectivos en Irak que culminará en mayo. Estos cambios supondrán un relativo descenso de la aportación de EE.UU., que pasará de 120.000 soldados a 105.000. Al término de estos traslados, un 40 por ciento de los militares norteamericanos en Irak serán reservistas y miembros de la Guardia Nacional, el doble que el porcentaje registrado al comienzo de este despliegue. Sacrificios que han dado pie a que Washington se plantee ampliar la plantilla de su profesional Ejército de Tierra.

Cálculos del Pentágono

Esta semana, el general Richard Myers, jefe de la Junta de Estado Mayor de EE.UU., se ha negado a predecir cuántos soldados norteamericanos van a ser enviados a Irak y hasta cuándo. Según Myers, la retirada de sus tropas dependerá fundamentalmente de lo que suceda en Irak. La últimos cálculos del Pentágono anticipan la presencia de 100.000 soldados norteamericanos hasta la primavera de 2007.

Con vistas a la anticipada transferencia de poder política prevista para el 30 de junio, Bush parece haber desestimado la idea inicial de realizar asambleas regionales en Irak para seleccionar un Gobierno provisional. Bremer dejará esta prometida parcela de autoridad en manos de un Gobierno provisional hasta que se organicen elecciones directas con ayuda de la ONU.

A la espera de una consulta popular prevista para finales de 2004 o principios de 2005, EE.UU., la ONU y destacados líderes iraquíes se encuentran con el reto de encontrar una fórmula aceptable para determinar la exacta composición del Gobierno provisional que debería entrar en funcionamiento en el plazo de 130 días. Entre las opciones barajadas figura un Ejecutivo de tecnócratas hasta la celebración de elecciones, expandir el actual Consejo de Gobierno y organizar una asamblea nacional, siguiendo el modelo de «Loya Jirga» utilizado en Afganistán para legitimar un Gobierno interino.

A juicio de la Administración Bush, de todas estas rutas posibles, la más sencilla consistiría en expandir el actual Consejo de Gobierno de 25 a 150 miembros para otorgar una mayor representación a los diversos grupos étnicos y religiosos de Irak. Pero EE.UU. no tiene claro que esta opción cuente con el apoyo del principal líder chií, Ali Sistani. Las objeciones expresadas por este ayatolá en nombre de un 60 por ciento de la población iraquí han acabado con la propuesta norteamericana de asambleas regionales.

En este debate, se espera que el secretario general de la ONU, Koffi Annan, presente una serie de recomendaciones para finales de febrero. El Consejo de Seguridad tendrá que debatir y adoptar una nueva resolución antes de junio para respaldar un nuevo modelo de transición política consensuado.