Fotografía sin fechar facilitada el 8 de abril de 2009 por la Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa que muestra a Roxana Saberi | EFE
Fotografía sin fechar facilitada el 8 de abril de 2009 por la Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa que muestra a Roxana Saberi | EFE

La periodista iraní condenada a ocho años de cárcel por espiar para EE.UU. podría ponderse en huelga de hambre

EFE | TEHERÁN
Actualizado:

La periodista estadounidense con pasaporte iraní Roxana Saberi condenada por un tribunal iraní a ocho años de prisión por espiar para Estados Unidos, quiere iniciar huelga de hambre, según dice su padre.

El padre de la periodista estadounidense-iraní ha dicho hoy que su hija "está bastante deprimida" y que quiere iniciar una huelga de hambre. En declaraciones a la emisora de radio NPR, Reza Saberi, quien se encuentra en Teherán para estar cerca de su hija, afirmó que el tribunal alcanzó un veredicto el miércoles, pero que no comunicó la sentencia a la periodista hasta hoy.

El tribunal no le permitió entrar en la sala, por lo que el abogado de su hija Roxana le tuvo que informar de la sentencia. La periodista, de 31 años, fue condenada a ocho años de prisión por haber espiado presuntamente para EEUU tras un breve juicio que se celebró a puerta cerrada. Reza Saberi confirmó que Roxana apelará la condena, tal y como había adelantado en Tehrán el abogado de la periodista, Abdul Salam Jorranshahi.

Roxana "está bastante deprimida por este asunto" y está "débil" y en un estado "delicado", dijo el padre de la periodista. La última vez que los padres de Roxana pudieron ver a su hija, ella quería iniciar una huelga de hambre, pero la convencieron de que no lo hiciera, según dijo.

"Pero después de esto lo más probable es que lo haga, aunque cuando la veamos le pediremos que no la inicie", señaló. "Ella está bastante deprimida por este asunto y quiere iniciar una huelga de hambre" en protesta a la sentencia, indicó. Reza Saberi señaló que una huelga de hambre, "podría ser muy peligrosa para su salud". "Está tan débil", explicó.

«Coaccionada» para inculparse

El padre de Roxana afirmó además que tiene razones para creer que su hija, quien inicialmente se inculpó según las autoridades iraníes, fue "coaccionada" para hacer ciertas declaraciones. "Sí tengo razones para creer que fue coaccionada y ella también lo ha dicho", respondió a la pregunta en este sentido de la NPR.

"Al principio, bajo presión, hizo algunas declaraciones, pero después se retractó en los interrogatorios y después de nuevo en la vista. Firmó un documento en el que constaba que todo lo que había dicho con anterioridad no era cierto. Pero aparentemente no lo han tenido en cuenta" en las deliberaciones del tribunal, relató.

Reza Saberi explicó que las autoridades iraníes habían prometido a su hija que iba a ser puesta en libertad si decía ciertas cosas, si bien no lo hicieron y ella se dio cuenta de que era una "trampa". Preguntado si Irán había permitido el acceso a las pruebas que supuestamente había reunido en contra de la periodistas, Reza Saberi dijo: "no creo que tengan evidencias".

La periodista trabajó como "freelance" para NPR, además de colaborar con la BBC británica y con las cadenas norteamericanas ABC, Fox News y el digital Feature Story News (FSN). La responsable de la emisora NPR, Vivian Schiller, se mostró "profundamente afligida por esta dura e injustificada sentencia". Pidió a "todos aquellos que comparten nuestra preocupación que insten a las autoridades iraníes a que muestren compasión y le permitan (a Roxana) regresar inmediatamente a su casa en EE.UU.".

Los legisladores de Dakota del Norte, estado en el que Saberi se crió, expresaron su rechazo a la sentencia. El senador Byron Dorgan calificó la sentencia como "una espeluznante injusticia", mientras que su colega Kent Contrad afirmó que era "absurda" y los cargos esgrimidas contra la periodista "sin fundamento", y el legislador Earl Pomeroy se declaró "consternado".

Arrestada el 31 de enero

Saberi, de 31 años, fue arrestada el pasado 31 de enero por razones aún no aclaradas y ella misma comunicó su detención a sus padres 10 días después, pero les pidió que no dieran la voz de alarma porque confiaba en que sería puesta en libertad en breve.

El 28 de febrero, su padre, Reza Saberi, decidió denunciar el caso a la prensa tras más de quince días sin noticias del paradero de su hija. Saberi, residente en localidad norteamericana de Fargo, aseguró que la reportera había sido detenida por comprar una botella de vino, cuyo consumo esta proscrito y penado bajo la rígida versión de la ley islámica que rige en Irán. Desde entonces, los cargos contra Saberi han fluctuado desde la compra de alcohol a la definitiva condena por espionaje.

Dos días después de que Reza Saberi hiciera público el caso, el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Hasan Qashqavi afirmó que había sido arrestada por "trabajar de forma ilegal" al haber caducado su acreditación de prensa. Veinticuatro horas más tarde, el portavoz del Poder Judicial, Ali Reza Yamshidi, confirmó que había sido trasladada a la prisión de Evine, en el oeste de Teherán, por orden de un tribunal revolucionario de la capital.

Según un investigador iraní involucrado en el caso, Saberi ha sido acusada de trasmitir "información clasificada" a los servicios secretos estadounidenses. La condena se produce en un momento de gran importancia en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, que rompieron sus lazos diplomáticos en abril de 1980 tras consolidarse el triunfo de la revolución islámica que acabó con la monarquía del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, pro occidental.

Relación EE.UU.-Irán

Casi tres décadas después, el presidente norteamericano, Barack Obama, ha expresado su deseo de abrir una nueva relación con Irán si el régimen de los ayatolá abre el puño. Aunque la respuesta por parte del régimen ha sido cauta y en principio favorable, en algunos sectores más conservadores ha sembrado inquietud.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y de la libertad de prensa han expresado, por su parte, su temor a que el caso Saberi se politice y sea utilizado como baza de una eventual negociación entre Irán y Estados Unidos.

El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Robert Wood, ha calificado de "infundada" la acusación de espionaje y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha enviado una carta al Gobierno iraní solicitando la liberación de Saberi.