Julián Castro, el Obama latino
El alcalde de San Antonio, Julián Castro, en una imagen de febrero de 2011 - reuters
elecciones ee.uu. 2012

Julián Castro, el Obama latino

El alcalde de San Antonio será protagonista esta noche de la jornada inaugural de la convención demócrata. Expondrá en su discurso su «historia familiar como una historia del sueño americano»

charlotte Actualizado:

Julián Castro, el joven alcalde de San Antonio (Texas), se convertirá este martes en el primer hispano en pronunciar el discurso principal en la noche inaugural de la convención demócrata y ocupará el mismo lugar que hace ocho años llevó al estrellato político al presidente de EE.UU., Barack Obama.

Castro, hijo de una defensora de los derechos de los inmigrantes de origen mexicano, encarna el ejemplo del sueño americano, algo que tratará de transmitir durante su discurso, en el hará énfasis en cómo los hispanos han contribuido a la «grandeza» de EEUU.

«Voy a hablar sobre Estados Unidos como una tierra de oportunidades, usando mi historia familiar como una historia del sueño americano», dijo el lunes tras el ensayo general en el Time Warner Cable Arena. Castro estará en el lugar en el que hace ocho años estuvo Obama, entonces un joven senador de Illinois prácticamente anónimo que cautivó al público en la convención demócrata de 2004 con su mensaje de esperanza y despertó un sentimiento de cambio.

Paralelismos

Su ascendente carrera política como alcalde de una de las siete ciudades más grandes de Estados Unidos y los paralelismos de su vida con la del presidente lo han llevado a ser bautizado como el «Obama latino». El alcalde, de 37 años, comparte con aquel anónimo senador de Illinois que ejerce ahora la presidencia estadounidense la juventud, su historia de superación y el pertenecer a una de las denominadas minorías del país.

En 2001 se convirtió, a los 26 años, en el concejal más joven de la historia de San Antonio y en el 2009 en el alcalde más joven de esa ciudad, la séptima mayor del país. Los votantes respaldaron su gestión en el 2011, cuando se impuso en los comicios a la alcaldía con un aplastante apoyo del 82%.

Con aspecto un tanto aniñado y siempre impoluto, en su primer encuentro con Obama en la Casa Blanca para participar en un foro sobre empleo y energías limpias, el presidente bromeó con Castro, al que dijo haber confundido con un «becario». «Soy el alcalde de San Antonio», respondió Castro. «Ya sé quién eres, me estaba metiendo contigo», explicó entonces Obama.

Bromas aparte, sus políticas lo han mantenido en el «radar de Washington». Este año formó parte de los invitados de la primera dama, Michelle Obama, a presenciar el discurso del presidente sobre el Estado de la Unión y la convención lo catapultará, definitivamente, a la escena política nacional.

Ejemplo del «sueño americano»

Al igual que Obama, Julián Castro es hijo de una madre soltera, Rosie Castro, quien con un sueldo de 19.000 dólares anuales logró que sus dos hijos gemelos estudiaran en las universidades de Stanford y Harvard, dos de las mejores del país. Rosie Castro fue una conocida activista en los años 60 y 70 del grupo La Raza Unida en favor del movimiento «Chicano», que usó ese término que daban a los mexicano-estadounidenses para luchar contra la discriminación y reivindicar el orgullo de su herencia.

Su madre solía llevarles a mítines y marchas de protesta, pero Castro asegura que a ninguno de los dos les vino de ahí su interés por la política. Su hermano Joaquín es congresista en la Cámara de Representantes de Texas.

Asegura que su interés por la política surgió tras ver las puertas que le abrieron en la Universidad de Stanford, tanto educativas como para acceder a buenos empleos, y eso le llevó a intentar acercar a sus conciudadanos esas oportunidades.

El diario «The New York Times» lo define como pragmático y a veces impredecible: es católico, pero ha apoyado la marcha gay de San Antonio y ha defendido el derecho de la mujer a acceder al aborto. Pese a que se define como introvertido, Castro es conocido por su capacidad para conectar con la gente, sobre todo los más jóvenes, a los que llega a través de plataformas como Twitter, Facebook o su página web personal. Ha participado también en las conferencias TED, en las que se invita a personalidades con un papel innovador.

Castro está casado con Erica Lira Castro, profesora de secundaria, con quien tuvo una hija, Carina, en el 2009.

En el 2010 entró en la lista de jóvenes líderes del Foro Económico Mundial (WEF, en inglés), una fundación sin fines de lucro que reúne a líderes mundiales y expertos en distintas áreas, y la revista «Time» lo incluyó entre los cuarenta políticos más destacados de Estados Unidos con menos de 40 años.

Sobre sus aspiraciones políticas, Castro señaló en una reciente entrevista con Efe que su plan inmediato es «hacer un buen trabajo en San Antonio» hasta el 2017, cuando terminaría su último mandato, para luego «buscar otras oportunidades». Su ascenso en el panorama político lo convierte en otro ejemplo del «sueño americano» y la plataforma que le brindará la Convención Demócrata lleva a pensar si tendrá un futuro tan prometedor como el de aquel senador de Illinois.