Pedro Rodríguez - De lejos

El tranvía de Erdogan

El pulso por Estambul representa la última esperanza para la democracia en Turquía

Pedro Rodríguez
Actualizado:

Durante los años noventa, cuando todavía era alcalde de Estambul, a Recep Tayyip Erdogan se le atribuye la infame teoría política del tranvía. A juicio de este islamista, «la democracia es como un tranvía, cuando llego a mi parada, me bajo». Con el tiempo, Erdogan ha conseguido apearse del renqueante tranvía de la democracia en Turquía para convertirse bajo los estándares otomanos en lo más parecido a un nuevo sultán: autoritario, corrupto y paranoico.

El pulso electoral por Estambul, su ciudad natal y feudo electoral durante un cuarto de siglo, ha supuesto una exquisita humillación para el adalid del mangoneo iliberal que prolifera por casi todo el mundo. Como no le gustó el resultado de las elecciones de marzo para

Pedro RodríguezPedro Rodríguez