Ramón Pérez-Maura

El Partido Comunista de España manda. Y mucho

Una «justicia» que los criminales se administran a sí mismos y con la que se amnistía hasta los delitos de narcotráfico

Ramón Pérez-Maura
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Esta semana se ha vivido un notable escándalo en América: El ex comandante de las FARC, Jesús Santrich, fue detenido después de firmarse los llamados acuerdos de paz entre Santos y la guerrilla. Se le acusó de delitos de narcotráfico perpetrados tras la entrada en vigor de la paz santista y se pidió su extradición a Estados Unidos. La llamada Justicia Especial para la Paz (JEP) que dejó Juan Manuel Santos como legado acompañante de su acuerdo, negó el miércoles su extradición y ordenó su puesta en libertad. El viernes, cuando Santrich estaba a cinco metros de la salida de la prisión La Picota, fue detenido con nuevos cargos. Iván Duque no se ha rendido ante la paz impuesta por Santos.

Quienes jalearon esa paz sabían perfectamente que estaban amparando narcotraficantes. El comandante en jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, explicó en rueda de Prensa el 14 de julio de 2018 el sentido de esa JEP sin dejar lugar a equívocos buenistas. Sus palabras textuales, sin edición alguna, son éstas: «Éste es un tribunal único. Una experiencia única en el mundo, creado por los mismos insurgentes, en que los mismos insurgentes contribuyeron a su creación para someterse a ese tribunal. No hay antecedentes en el mundo en ese sentido. Yo decía incluso cuando me tocó presentarme y lo quiero reiterar aquí, ante la opinión, ante los medios, la emoción que sentí de ver plasmado ya en la práctica eso que fue tan duro, tan difícil de construir en La Habana. Y yo les quiero recordar a todos sobre ese tema que cuando no salíamos, cuando no se lograba un acuerdo en la mesa, el presidente envió a su hermano Enrique Santos a conversar conmigo para buscar una salida. Y fue en esa reunión donde decidimos lo de integrar una comisión de seis, tres nombrados por la guerrilla y tres por el Estado. Y, hete aquí donde surge este sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición. Y estamos creando derecho, un nuevo derecho que es ejemplo para el mundo y que va a ser una referencia que yo creo que es el legado más importante que le podemos dejar al mundo».

El legado más importante del acuerdo de paz colombiano para el mundo entero va a ser una «justicia» que los criminales se administran a sí mismos y con la que se amnistía hasta los delitos de narcotráfico.

Como muy bien ha recordado esta semana el periodista colombiano Juan Carlos Pastrana «La JEP colombiana fue diseñada íntegramente para las FARC por sus dos asesores, el comunista español Santiago y Alvaro Leyva por petición expresa de Juan Manuel Santos». Ese «comunista español» del que habla Pastrana no es otro que Enrique Santiago Romero, el secretario general del Partido Comunista de España. Que aunque pueda extrañar a muchos, todavía existe y manda. A ese tipo encargó Santos el diseño del proceso de paz y esto fue lo que apoyó España por iniciativa de José Manuel García-Margallo, a quien Dios confunda. Esto es lo que el entonces ministro de Exteriores hizo ir a avalar con su presencia en Cartagena de Indias al Rey Juan Carlos.

La comunidad internacional amparó a la guerrilla más antigua de América a pesar de que los colombianos votamos en contra en un plebiscito en el que ni un solo medio de comunicación apoyó editorialmente el «no». El resultado: el amparo de la JEP a la narcoguerrilla. Esta vez se frenó. La próxima…

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