Trump: «Puedo decir que este país está en mejor situación que nunca»
Trump: «Puedo decir que este país está en mejor situación que nunca» - AFP

La participación ya es histórica en las elecciones de EE.UU.

Obama y Trump se miden en la disputada campaña para renovar el Capitolio el próximo martes

Washington Actualizado: Guardar
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No ha habido en la historia reciente de EE.UU. elecciones parciales tan decisivas y disputadas como las que se celebran el martes. La prueba es que ya han votado 28 millones de norteamericanos, superando con creces toda la participación por adelantado de 2014 y con una especial movilización de los jóvenes. Ambos partidos han recurrido a la artillería pesada: Donald Trump ha plagado su agenda con quince mítines, y ayer volvió a entrar en escena Barack Obama, quien advirtió en un discurso en Florida de que «estas son las elecciones más importantes en una generación».

Los demócratas aspiran a recuperar el control de, al menos, una de las dos cámaras del Capitolio, algo que las encuestan consideran posible. Por su parte, los republicanos confían en mantener la mayoría en ambas. Trump ha dicho que considera el voto un referendo sobre su gestión en los pasados dos años y, por ello, ha efectuado todo tipo de anuncios y promesas, desde el envío de 5.000 soldados a la frontera para contener lo que ha calificado de «invasión» de emigrantes centroamericanos hasta una bajada de impuestos del 10% a la clase media.

Tradicionalmente, la participación en las elecciones parciales, en las que se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, suele ser baja. Las de 2014 supusieron un mínimo histórico desde el final de la II Guerra Mundial: 83 millones de votos, solo el 37% del electorado. Este año, sin embargo, los demócratas buscan -y están consiguiendo- una alta movilización para demostrar que pueden desalojar a Trump de la Casa Blanca en 2020.

El actual presidente, sin embargo, goza de un índice de aprobación del 42%, algo en consonancia con el que registraban en sus primeras elecciones parciales Barack Obama, Bill Clinton o Ronald Reagan. Los tres fueron reelegidos. Según la consultora Gallup, Trump cuenta además con un sólido respaldo del 90% de los republicanos.

Cifras insólitas

A sus habituales provocaciones, el presidente añade unos resultados insólitos en el apartado económico: en octubre EE.UU. creó 250.000 puestos de empleo, el paro se mantiene en un mínimo histórico del 3,7% y los salarios han aumentado un 3,1%, el mayor porcentaje en una década. «Puedo decir que este país está en mejor situación que nunca», dijo ayer Trump desde la Casa Blanca, antes de acudir a un mitin en Virginia Occidental.

Si el presidente participa todos los días en algún acto electoral, los demócratas no se están quedando atrás. Esta semana han movilizado a la estrella de la televisión Oprah Winfrey, que ha hecho campaña puerta a puerta a favor de Stacey Abrams, la primera mujer negra que tiene posibilidades de ser gobernadora en Georgia. Lo mismo hizo ayer Obama, que primero visitó Florida, un Estado que Trump ganó en 2016. En Miami, el expresidente dijo: «América se encuentra en una encrucijada, nos jugamos la seguridad social de millones de personas y también el carácter de este país. No cedamos a los intentos de dividirnos, ni al miedo, ni a la ira».

Un buen augurio para el Partido Demócrata es la participación de los jóvenes, que tradicionalmente optan mayoritariamente por él. Según los datos oficiales del estado de Texas, el voto por anticipado de los menores de 29 años se ha disparado allí un 500% con respecto a 2014. La razón: aspira a un escaño en el Senado una nueva estrella demócrata, Beto O’Rourke, que a sus 46 años habla perfectamente español y ha hecho prácticamente toda su campaña a través de las redes sociales, recaudando la cifra récord de 70 millones de dólares.

Trump, omnipresente

En 2016, sin embargo, todos los indicios apuntaban erróneamente a una fácil victoria de Hillary Clinton, ausente en esta recta final de la campaña. Trump, consciente de que necesita una mayoría republicana en el Capitolio para cumplir sus promesas más ambiciosas, está haciendo campaña como si el candidato fuera él. En total, ha aceptado aparecer en quince mítines en las dos semanas previas a las elecciones, más que ningún presidente en su situación. En estas elecciones se elegirá además a los gobernadores de 36 de los 50 Estados, entre ellos Nueva York, Florida y California.