Justin Welby, arzobispo de Canterbury, en una ceremonia en la catedral de San Pablo
Justin Welby, arzobispo de Canterbury, en una ceremonia en la catedral de San Pablo - Reuters

El Parlamento alerta del «escándalo del hambre» en Gran Bretaña

En un duro ataque político el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, culpa al Gobierno de Cameron

LUI8 VENTOSO
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En apariencia el Reino Unido es un oasis de prosperidad en una Europa trabada. Va camino del pleno empleo, con una tasa de paro del 5,3% y 1,7 millones de desempleados sobre una población de 64,1. Pero la intrahistoria a pie de calle muestra una fotografía mucho más lúgubre. Un informe parlamentario suscrito por todos los partidos concluye que Gran Bretaña está a «enorme distancia de eliminar el hambre en el país», situación que tachan de «escandalosa». El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, máxima autoridad clerical de la Iglesia de Inglaterra, ha culpado al Gobierno en un duro ataque político.

El arzobispo Welby, que ya ha acreditado muchas veces que tiene el corazón a la izquierda, achaca la lamentable situación a los recortes en las ayudas sociales y a los retrasos burocráticos en su pago. Considera inadmisible que «la tragedia del hambre todavía exista en el Reino Unido en el siglo XXI» y ha hecho una controvertida comparación: «Ver a las familias británicas avergonzadas que acuden a los bancos de alimentos me ha conmocionado más que lo que había visto en los campos de refugiados congoleños».

En el Reino Unido los almacenes de comida caritativos han ido aumentando desde la crisis de 2008 y ahora existen 1.500. Para intuir la profundidad del problema basta indicar que la pasada primavera el Trussell Trust, el mayor consorcio de bancos de alimentos del país, informó de que desde el año pasado está dando comida de emergencia a 1,1 millones de personas. El informe parlamentario señala que el hambre se ha convertido en «una realidad permanente», debido a los salarios bajos y los empleos inestables, y los recortes y retrasos en las ayudas.

«Un número desconocido de niños llegan a las escuelas hambrientos»

Pero el hambre responde también a causas sociológicas. El maravilloso colchón de solidaridad familiar que mantenemos en España se ha hecho astillas en el Reino Unido. Así lo señala el obispo Tim Thornton, uno de los ponentes del informe, que incide en que hay más gente hambrienta «porque ha desaparecido el pegamento social», con unas vidas más «individualistas y aisladas». El estudio reconoce que «un número desconocido de niños llegan a las escuelas hambrientos».

También fallan los patrones de conducta familiar. Muchos padres están atrapados por el alcohol y el juego, que detraen dinero que se podía dedicar a la alimentación. Tampoco es anecdótico el tabaquismo. Se calcula que en un hogar pobre que ingrese unas 20.000 libras anuales (27.000 euros) si ambos progenitores fuman, 20 cigarros al día cada uno, un cuarto de sus emolumentos se irán en humo. También se percibe una alarmante falta de conocimiento en los mínimos rudimentos de cocina, lo que deja a muchas familias a expensas de la comida preparada, más cara.

El Gobierno de Cameron ha respondido con buenas palabras a través de un portavoz: «Estamos de acuerdo con el informe de todos los partidos en que nadie debería pasar hambre, sobre todo cuando hay un exceso de comida que va a la basura. Estudiaremos detalladamente todas las recomendaciones del informe». El Ejecutivo promete también «una batalla de asalto contra la pobreza».

Cada año en el Reino Unido se tiran cuatro millones de toneladas de comida que sobra en supermercados y granjas. Se da el sarcasmo de que mientras alguna gente pasa hambre, parte de esos alimentos no vendidos se reciclan para producir «energía verde». Los establecimientos británicos solo donan un 0,1% de sus excedentes de comida, frente a un 32% de los estadounidenses. Las etiquetas de consumo preferente acaban provocando que se desperdicien muchos alimentos en buen estado.

Soluciones

Como soluciones al hambre británica se apuntan la subida del salario mínimo en abril de 2016, que ha aprobado ya Cameron, fortalecer los menús escolares, mejorar la colaboración de los supermercados y agilizar los pagos de las ayudas sociales, que a veces se retrasan más de diez días creando graves apuros a las familias más pobres.

Pero tal vez el problema es de fondo y a largo plazo y tiene que ver con la pérdida de pujanza de Europa. Entre 2004 y 2011 el nivel comparativo de gasto de los hogares británicos bajo por vez primera desde la posguerra. Además la inflación ha castigado a las clases bajas, en los diez años hasta 2013 fue de un 30,4%, frente a un 19,6% de la alemana. Los viejos empleos industriales bien pagados han ido desapareciendo para pasar a un mercado de trabajo de servicios muy dinámico, pero mucho más volátil y desigual. El Londres de lujo de los altos ejecutivos de la City circula en paralelo al del hambre y los bancos de alimentos.