París intenta volver a la normalidad tras los disturbios de los 'chalecos amarillos'

Las protestas de los chalecos amarillos convirtieron ayer el centro de París en un campo de...

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Las protestas de los chalecos amarillos convirtieron ayer el centro de París en un campo de Batalla. Era el tercer sábado consecutivo que el colectivo llevaba sus movilizaciones a la capital francesa. A primera hora nada hacía presagiar lo que vendría después. Parecía que la convocatoria perdía fuerza. Había un tercio menos de chalecos que dos fines de semana antes y el cordón policial que blinda los Campos Elíseos se había reforzado para evitar que los manifestantes volviesen a alcanzar el mítico bulevar.Sin embargo, la de ayer fue, de largo, la jornada más violenta de las movilizaciones que comenzaron para protestas contra la subida del diésel y se han acabado convirtiendo en un movimiento que aglutina todo el descontento con Macron. Un movimiento que según las últimas encuestas cuenta con el apoyo de más del 80% de la población francesa.Por eso, y a pesar de las escenas de extrema violencia que se vivieron ayer, las autoridades francesas siguen teniendo mucho tiento al hablar de los chalecos amarillos. Ayer las acusaciones se dirigían a supuestos grupos extremistas que se habrían infiltrado en las manifestaciones con el único fin de general el caos, y sobre todo, a los casseurs, profesionales del desorden que aprovechan cualquier tumulto para saquear todo lo que encuentran a su pas y que ayer la emprendieron a golpes con los propios manifestantes.El larguísimo sábado parisino se saldó con 412 detenciones y más de 130 heridos. El incidente más grave se produjo aquí. Una de las rejas del jardín de las Tullerías cayó sobre uno de los manifestantes y su situación es crítica.