José María Aznar y Yaser Arafat, en imagen de archivo durante la visita del líder palestino a España en agosto pasado. J. García

Palestinos e israelíes negociaron en secreto durante meses un acuerdo de paz en Madrid

Muchas de las propuestas que Bill Clinton, Ehud Barak y Yaser Arafat manejaron en la última fase del proceso de paz en Oriente Medio fueron diseñadas en Madrid, escenario de negociaciones secretas entre las partes bajo los auspicios de la UE y del Gobierno español. Estuvieron a punto de desembocar en un acuerdo entre Israel y la ANP. Faltó tiempo. Pero la vía no se ha cerrado.

JERUSALÉN. Juan Cierco, corresponsal
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En los últimos años, de manera más intensa desde la llegada de Shlomo Ben Ami al Ministerio israelí de Exteriores, Madrid ha sido escenario de negociaciones a distinto nivel entre palestinos e israelíes.

Las reuniones de trabajo informales, de reflexión, en las que han participado profesores universitarios, políticos, representantes palestinos e israelíes, han dado pie estos últimos años a diferentes borradores que han sido clave para encarar cumbres de tanta trascendencia para la región como la de Sharm el Sheij, en septiembre de 1999; Camp David, julio de 2000, y Taba, enero de 2001.

LOS «PADRES» DEL CANAL SECRETO

Tres fueron los «padres», según ha podido saber ABC, de la creación de este canal secreto de «cerebros grises», vistos los escasos avances que se producían en las negociaciones de paz oficiales: Miguel Ángel Moratinos, enviado especial de la UE en el proceso de paz para Oriente Medio; Shlomo Ben Ami, entonces ministro de Seguridad Interior y más tarde de Asuntos Exteriores y ex embajador en España, y Riyad Malki, director de la ONG palestina Panorama y miembro de Al Fatah, el partido de Arafat, mayoritario en la OLP.

En las reuniones, celebradas de manera intermitente, según confirmaron a ABC fuentes de la Oficina de Información Diplomática (OID), participaron entre otros el profesor palestino Manuel Hassasian, vicerrector de la Universidad de Belén; Menahem Klein, miembro del Instituto de Estudios Israelíes de Jerusalén y asesor personal de Ben Ami; representantes muy cercanos a los dirigentes palestinos Nabil Shaath y Faisal Huseini; Gemma Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico en la Universidad Autónoma de Madrid; Manuel Alabart, anterior director general de Política Exterior para el Mediterráneo, Oriente Medio y África, en la actualidad embajador de España en Buenos Aires, y Pedro Aguirrebengoa, hoy embajador en El Cairo y antiguo embajador en Tel Aviv.

Fuentes cercanas a los contactos han manifestado a ABC que, sobre la mesa de trabajo de unas reuniones que no se dan por cerradas pese a la difícil situación que atraviesa la región, se habló sobre todo de la cuestión más espinosa que separa a las partes: Jerusalén.

LAS «FUENTES» DE CLINTON

Las propuestas que Bill Clinton hizo en julio del pasado año en Camp David sobre la Ciudad Santa, primera vez que se rompía ese tabú entre los líderes israelí y palestino, nacieron en Madrid, como también la idea de la Declaración de Principios que dio pie en septiembre de 1999 a los acuerdos de Sharm el Sheij, firmados poco después de la llegada de Ehud Barak al poder. Esa declaración de principios tenía como objetivo pilotar desde entonces en adelante las negociaciones de paz hasta llegar a un acuerdo definitivo.

También se puso sobre la mesa la cuestión del posible intercambio territorial. Barak, quien en un principio fue reticente a que las ideas de Madrid cobraran demasiado protagonismo aunque a la postre aceptó que ese foro se convirtiera en guía de gran parte del proceso negociador bajo las presiones de Shlomo Ben Ami, ofreció en su día a Arafat reagrupar distintos bloques de asentamientos en Cisjordania bajo soberanía israelí a cambio de desmantelar otras colonias aisladas del resto. Madrid tuvo la «culpa».

LA VÍA NO ESTÁ CERRADA

Ya con las elecciones israelíes en el horizonte, el diálogo de Madrid quedó aparcado momentánea que no definitivamente. La vía no se ha cerrado y se trabaja en nuevas fórmulas que rescaten el espíritu de la Conferencia de Paz de hace una década y el buen ambiente que en general encontraron los negociadores palestinos e israelíes en las últimas negociaciones contracorriente de Taba.

Madrid, en cualquier caso, no fue el único foro de diálogo teórico-académico abierto entre palestinos e israelíes. Ahí están otros como los de Atenas, Chipre o Estocolmo. Sin embargo, desde la capital de España salieron las propuestas más concretas y más utilizadas por los negociadores. «Madrid fue sin duda el canal más importante abierto entre palestinos e israelíes», declaró ayer a este diario Menahem Klein, quien, como otras fuentes occidentales consultadas por ABC, se negó a entrar en detalles por considerarlos secreto de sumario. No es de extrañar que para muchos Madrid fuera entonces la verdadera capital diplomática de Oriente Medio.